domingo, 15 de octubre de 2017

Sur


Dicen que hay que ir buscando el  Norte, pero yo voy siempre hacia el Sur, allí donde es agreste el paisaje, donde escasea el verdor, donde unas gotas de agua cambian la tierra, donde crecen las tabaibas pegadas al suelo, serpenteando retorcidas, sin lamentarse. En ese paisaje donde las aulagas florecen sutilmente y los barrancos muestran el brillo de los chavocos basálticos, donde el viento campa a sus anchas, modelando el cráter de los volcanes.
Ese es el Sur del sol y del jable, de las atarjeas y las galerías, del cardoncillo esquelético, de los lagartos asustadizos que buscan cobijo entre los cardones.
Al Sur vuelvo una vez y otra, como si nunca tuviera bastante, como si la arena y las lomas y  los riscos y los morros y la barrilla y las olas lejanas y las cuevas y los mínimos nacientes y las magarzas y la tosca y las eras y las paredes y los tizones y los malpaíses, me extrañaran tanto como yo a todos ellos.





































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Texto y fotos, Virgi

Jun. 2016

Teresme

          
Todo está bien con tal de llegar a las casas de Teresme, pues cuando alcanzas sus dependencias asoladas por el tiempo y el descuido, te olvidas de la lejanía,  del calor y las pendientes, las nubes repentinas amenazando lluvia y el camino a ratos pedregoso. 
Sólo tienes ojos para las tejas y las piedras, el horno medio caído, las hermosas eras, pacientes, eternas, equilibradas, las higueras y los almendreros, los corrales y los goros, el estanque rústico, las huertas abandonadas con sus muros aún en pie. Te recibe un patiecillo empedrado a cubierto de los vientos y das una vuelta por la cocina oliendo eternamente a humo, para pasar luego a los cuartos agrietados por donde escurre el agua de la lluvia mezclada con el barro de las paredes. 
Habitaciones con pisos de tierra o cemento batido, pequeños ventanucos desde donde divisar la nieve cercana, los pinos azotados por el viento o la costa remota y el horizonte inabarcable. 
Teresme es un lugar hermoso y sugerente, que nos obliga a pensar en la vida y el tiempo, en la supervivencia y lo superfluo, y en definitiva, en la existencia de los que nos precedieron. En lugares así no tienes otra opción que reconocer un profundo respeto a todos ellos, sintiendo que tus pasos pisan pasos anteriores y que son esas huellas las que nos han conformado.







 







Texto y fotos, Virgi 
Nov. 2016

Cansancio


Sentado, se desabrochó las botas, las sacudió, se

quitó los calcetines y dejó los dedos al aire.



Un largo rato después, vino a darse cuenta que

llevaba calzado solo un pie. 

Ni quiso regresar a 

buscarla.





Texto y foto, Virgi

Calma



Un perfecto modo zen de transitar por la vida.



Texto y foto, Virgi

jueves, 12 de octubre de 2017

Chisme



Aunque los cuentos no lo digan, 

Caperucita iba dejando señales para el lobo.






Texto y fotos, Virgi 

Arrogancia



Por más que se intentó, 

la Torre de Babel nunca alcanzó el cielo.




Texto y foto, Virgi

miércoles, 30 de agosto de 2017

VOCES XXVI


¡Fos, menuda peste con las microalgas estas! ¿Pos no van y dicen que eso es normal, que cuando salen del fonduco del mar no se qué bacterias a coger aire, se reburujan todas y, desarretadas, pegan a escarrancharse por esos veriles de la costa? Así van, jeringando a veraniantes, guiris, pescadores y bañistas, con un tufo que da penita.
¿Y pa’ dónde nos viramos, mija? Los rebenques de los políticos mirando pa’ otro sitio (pa’ que el turismo no se retrinque); los expertos, algo desinquietos, no acaban de aclarar  el asunto; la gente, emperretada, de ver tanta mierda aquí y allá. Alguno también a la bartola, bien repochados en lajas donde no hay ni rastro de esa vida encachazada. Y mientras crecen los hoteles, crecen también los vertidos a la marea, como si ella no se pudiera rebellar un día con tanto abuso… ¡si aquí ya no cabemos más, cristiano!
A mí que no me digan, pero si hubiera una cabeza pensante bien arrecha, esto se organizaba. Pero no, lo primero es lo primero: el negocio, mi niño. Y lo demás, que se encarguen otros… ¡cruz, perro maldito, un paraíso a punto de estallar como una pita!








Texto y foto, Virgi