viernes, 19 de junio de 2026

Un gran honor que el fotógrafo Enrique Acosta haya contado conmigo para su segunda edición de “Tacoronteros reconocidos”.

Muchísimas gracias con alegría y también, cierta timidez, no voy a negarlo.
Eso sí, me ha dejado estupenda, gracias otra vez.



 

Viaducto óseo directo al mar.



Texto y foto, Virginia

 

Guiada por la luz, Alicia olvidó aventuras anteriores y atravesó el espejo, entrando en un mundo geométrico ininteligible, pero cautivador. Aún sigue allí, haciéndose preguntas.




Texto y foto, Virginia

 


Pa' lo que hay que ver, mejor ni asomarse.





 




La barca que no quería vivir en el mar.


 Oro y fuego entre los campos.



martes, 9 de junio de 2026

En un rincón de La Maragatería




El arriero viene cansado. Las mulas, sedientas. Al carro, cargado con salazones traídos de la costa gallega y lentejas y garbanzos de comarcas más cercanas, le chirrían las ruedas mientras avanza por el camino, a punto de cruzar el puentecillo que da entrada al pueblo. Las losas de la calle se pulen otro poco con el lento rodamiento y restallan al sol del atardecer.



El arriero comercia entre unos lugares y otros, y regresa después de muchos días alejado de su casa, deseando cruzar el portón y entrar en el patio de cantos rodados. Lo espera el frescor de las plantas, el perro de rabo inquieto, los dos gatos apostados al sol entre los barrotes del corredor de la parte alta. De la cocina sale un olorcillo apetitoso, a cocido contundente.



Con ganas come la carne, los garbanzos, la sopa. Se sienta luego un rato con su mujer a un lado del portón y ve morir la tarde roja, marrón, polvorienta, animada sólo por algún ladrido, un gallo cantarín y los rojos, blancos y verdes adornando puertas y ventanas.



Por fin descansa. Las mulas y el carro también. 
Mañana será otro día en Castrillo de los Polvazares.


Texto y fotos, Virginia