La Luna cubrió de oro el castillo. Ya no habrá que luchar por riquezas, decían en los corrillos de la villa. Qué ingenuos, al amanecer sólo había piedras ocres y el rey volvió a pensar en la guerra.
Texto y foto, Virginia
Alcazaba de Almería
Texto y foto, Virginia
Alcazaba de Almería
Ha oído un leve murmullo y se asoma a la ventana, quizás haya sido algún gato furtivo o un lagarto deslizándose por el alféizar. La niña se queda quieta un momento y ve como las ramas de los árboles se abrazan, momento epifánico que nadie creería, sólo ella, que es capaz de observar en el silencio de la naturaleza, gestos reservados a unos pocos.
Texto y foto, Virginia
Higueras, tabaibas, ramas de un limonero, corrigüelas, maravillas, retamas secas, altos hinojos.
Desde un ventanillo lejano, todo un mundo. Un ventanillo que un día fue adornado con dedicación. Aún están ahí las marcas de los culos de botella, decorando un rincón sencillo al pie de las otrora feraces huertas.
Texto y foto, Virginia
Entra en la casa abandonada y le sorprende su atmósfera luminosa. Alguien le dirá que fue habitada por la mujer más sabia de los contornos, la denostada bruja obligada al destierro.
Se fue lejos, pero la luz permanece.
Texto y foto, Virginia