sábado, 23 de junio de 2018

Discernimiento



Al fin se dio cuenta que si apuntaba al cielo, no tendría ningún desengaño. Era imprevisible, sí, pero honesto, hermoso, sincero, daba todo lo que tenía sin pedir a cambio, podía ser luminoso, cálido, oscuro, abigarrado de conflictos, pero estaba siempre allí, leal y eterno.


Texto y foto, Virgi

jueves, 21 de junio de 2018

Elección




Le preguntaron si prefería el azul del mar o el ocre de la tierra. No lo pensó:

_ La luz, la luz que ilumina a uno y a otra, la que nos alumbra, la que avanza más que nada, la que se cuela entre las persianas, la de los ocasos otoñales, la del alba entre los cirros, la que se filtra entre los árboles. La luz del origen, eso es lo que prefiero.



Texto y foto, Virgi

martes, 19 de junio de 2018

Albedrío



No siempre hay que acatar las órdenes, 


se dijo, 

hoy bajaré en vez de subir.



Texto y foto, Virgi

viernes, 15 de junio de 2018

Reclamo


Pusieron un anuncio extraño:
“Se amarran caballos, bicicletas, niños inquietos, locos, señoras dicharacheras, motos, gallinas, caballeros de mediana edad, jovencitas con estudios, perros, cocodrilos, chicos tatuados, loros y otra infinidad de posibilidades”

Por suerte, aún la cuerda no ha servido para nada.





Texto y foto, Virgi

miércoles, 13 de junio de 2018

Cinco ilusiones cinco


En dos brazadas atraviesa el charco, el mejor entrenamiento para cruzar el Canal de la Mancha.

Pensaba que conquistar el mundo era tener un globo terráqueo entre las manos.

Creyendo que era de plata se lanzó al río. Las pirañas no tardaron en teñirlo de rojo.

En el asiento de su Fiat 500 sueña con Le Mans.

Sube al risco cercano y se ve en disposición de culminar el Everest.


 Texto y foto, Virgi




viernes, 8 de junio de 2018

Infancia




-¡Mamá, mamá, mira las olas!
-¿Pero qué olas, si el mar está muy lejos?
-Oh, mamá, ¿no las ves allá arriba, goteando arena, sal y caracolillos?


Texto y foto, Virgi

martes, 5 de junio de 2018

CUBA, La Habana Vieja II




Tiene la ciudad cuatro plazas admirables, que se enlazan unas con otras a través de calles ya rehabilitadas o casi acabadas, todas ellas con edificaciones magníficas.

La Plaza de Armas, rodeada de varios palacetes, el castillo de la Real Fuerza y el encantador Templete, lugar donde se fundó la ciudad en 1514, bajo una ceiba, cerca de la bahía. La Plaza de San Francisco, con el convento del mismo nombre (que funciona como sala de exposiciones y conciertos), así como otros edificios importantes. La Plaza de la Catedral, coloreada por grupos de mulatas con el vestido típico y bien guarnecida de casonas de marqueses y otros enjundiosos nobles, algunas donde hacernos a la idea de la riqueza y bienestar de los colonos españoles que ostentaban altos cargos en la ciudad. La Plaza Vieja, cautivador espacio, de estructuras y estilos diversos, cálida como es el ambiente caribeño, ceñida de arcadas abiertas con museos, restaurantes e incluso una escuela (el alumnado recibe en la plaza las clases de Educación Física), luciendo en el centro una esplendorosa fuente de mármol. 

















Estas cuatro plazas encadenadas por calles peatonales son un deleite para pasear, pues aunque hay mucho turismo, encontramos los peculiares puestos de la ciudad y también, alguna casa de familia, de esas de portadas señoriales con un perro durmiendo, una escalera desvencijada y al fondo del patio, un par de viviendas mínimas, con la ropa tendida, los cables de la luz haciendo acrobacias y las siempre diferentes baldosas del piso esperando por el brillo que no llega.
















Coexisten estilos arquitectónicos diversos y en una sola cuadra se puede encontrar barroco, neoclásico, art déco y nouveau, eclecticismo, racionalismo y por supuesto colonial. El Capitolio, ecléctico, deslumbra a lo lejos con su cúpula inmensa y la entrada de columnas jónicas. La Catedral, de sobria portada barroca y asimétrica en las torres. La librería “La Moderna Poesía” impacta por los atrevidos volúmenes art déco, igual que el vestíbulo señorial de la Escuela de Alta Hostelería -con un lucernario espectacular- o el lujoso pero equilibrado Edificio Bacardí.











Los antiguas casas de la aristocracia tienen el sello inconfundible de la herencia española, con patios interiores, balcones como en Canarias (también la “ropa vieja” o los calados proceden de aquí, sufridos testimonios de nuestras amplias y numerosas emigraciones), rejas, arcadas solemnes. El delicado Templete parece un hermano pequeño de cualquier templo griego, preservando las fechas de la fundación de la ciudad.












Entre esta diversidad y con el toque permanente del calor caribeño, encontré una librería de segunda mano, cerca de una placita umbrosa donde tres niñas se dejaban hipnotizar por las pantallas, aisladas entre sí en el ocaso habanero. 























Grande fue mi satisfacción al encontrar un delicioso libro de Lezama Lima, “Revelaciones de mi fiel Habana”, y no tuve otra que empezarlo enfrente del trío absorto, más cuando el día anterior me había tropezado con su casa, en una bocacalle del Prado. Cuatro o cinco pequeñas habitaciones, llenas de libros y cuadros, con un patiecillo y un hermoso gato negro que me miró sin poner más asunto. Antes de entrar me comí una pizza encima de un mostradorcito ínfimo, acompañada de un exquisito jugo de guayaba; a un lado, dormitaba un hombre vendedor de ron, adornadas las barricas con la bandera cubana. Saborear las revelaciones sutiles, cultas y humorísticas de Lezama Lima sobre su querida ciudad, resultó un plus que amplió lo que la ciudad me ofrecía.





Texto y fotos, Virgi