Preferí quedarme en el camino acariciando las piedras. Me susurraban tanto, que soñé a su vera. Lo mejor fue que, al despertar, volvieron a contarme cosas aún más hermosas.
Así que me quedé allí. Y me hice musgo, flor, lagartija, trozo de roca, gorrión, nubecilla a ras de tierra.
Texto y foto, Virginia