martes, 15 de marzo de 2011

Cerca, lejos


Imagino que pudo haber sido así el origen del mundo, una marea barriendo islas y continentes, para ajustarse entre los espacios sólidos, un bloque infinito de agua buscando su sitio. Ahora, una ola poderosa, cargada de escombros, negra y silenciosa, con coches y barcos que se hunden como cáscaras de pistachos en el líquido amniótico de la madre tierra, ha barrido con pueblos, carreteras, ciudades, prados, campos.
Un líquido que avanza y avanza, decidido, cruel, tal vez vengativo. O quizá no, quizá sea el paso normal de nueve centímetros de placa terrestre deslizándose sobre otra placa, allá abajo, casi en el centro de nuestro maltratado planeta.
Hoy es en el otro lado del mundo, pero no por eso dejo de imaginar niños sin familia, ancianos engullidos, jóvenes que paseaban por la orilla de un río y pasajeros de un tren desaparecido bajo los desechos, bajo la tierra que se mueve, bajo la ola impávida que camina, segura de lo que debe hacer y adonde ha de llegar.
Hoy es lejos.

Y hoy también es cerca, ahí, un poco más allá, donde alguien bien pertrechado, creyéndose luz y padre de los suyos, los masacra mientras sonríe.
Aquí no hay una marea de escombros. Hay bombas y cuchillos, armas y traición. La revolución se convirtió en soberbia, poder y riqueza. La miseria anida entre el polvo de las calles, las medinas no guardan bellezas ni perfumes de leyenda y pocas niñas van a la escuela. No hubo aquí ningún movimiento tectónico, solamente el pueblo que lucha por vivir. Por vivir, sí.

Lejos, cerca, hoy, ayer, mañana.
La humanidad avanza a duras penas. Si no es la tierra que evoluciona mal que nos pese, seremos nosotros, los humanos, los que volvemos a las cavernas, a los gurús y a la barbarie.

Mañana, que llegue la primavera, cerca o lejos, pero que florezcan los olivos, los cerezos, las sonrisas de los niños.


Fotos de la red

sábado, 12 de marzo de 2011

Spanglisitalian III


En pie

Así te arrolle el viento
O el mar
Ancora
Alone
No skin

Sin nadie
Sin nada


Con tu luz
Arrivando
Starting


Con heridas engastadas
como las piedras en el muro



O los líquenes en las rocas

For ever
Per sempre
En pie



Fotos Virgi

lunes, 7 de marzo de 2011

Voces III




¡Cuántas veces bebí de un agua así por los caminos! La oigo y la paladeo: es igual que la otra. Poco ha cambiado el paisaje en estas medianías.
Atarjeas de casi un siglo, cimbreando la transparencia fría de la vida.


Las yerbas crecen y se alongan a la humedad. Relinchones, acebenes, gamonas. Un baifito corre, tímido y libre. El cigarrón salta lejos de mi mano, con sus patitas como fósforos quebradizos. Y los perenquenes, debajo de las piedras vivas, me miran y me hacen morisquetas.


Las chuchangas duermen entre la corteza de los almendreros, una alpispa se posa en un majano y abana el aire con su cola inquieta. Me mira, desafiante, como desafía el escobón a las nubes, tan momio en la rama y tan fuerte en su ambición.


Todo me hace escuchar las voces de la infancia.
Como aquel rumor del agua por la calzada y los niños con sus manos abrazando el aire.


Voces II
Fotos Virgi

miércoles, 2 de marzo de 2011

Ausencia

Flamean los pétalos, un aire como de incendio se mece entre las rocas. Donde anidaron las golondrinas, entre los huecos de las gárgolas, crecen las trepadoras.
Pasa un soplo.


Luego otro y otro.
Crujen los pasos sobre las huellas y las huellas sobre el barro. Volaron los pétalos, sí, y la lluvia, aquélla, doliente, baña los tejados de la ausencia.



No saldrá el sol aún
el mar arrasará la memoria
la tabla periódica no será lo que fue
ni las flores tampoco.



Fotos Virgi

jueves, 24 de febrero de 2011

Pupila y palabra XXII



 Fulgor


Lily y Rose brillan en el jardín.
Con luz propia, son ellas las que iluminan a las lámparas.
Azucenas, claveles y rosas se abren al resplandor de su belleza.
El jardín es un ramillete en sí mismo, un parterre donde dos hadas colgarán los faroles de papel. El fulgor de los pétalos, rojos, blancos, lilas, se dora en la placidez del ocaso. Piensa el sol retardar la noche, por ver el carmesí de los semblantes, la levedad de las manos, un gineceo en flor, oliendo a tierra, abejas, estambres y pistilos.
Ensimismadas en la luz que creen encender, no saben que es su reflejo. Una llama perenne que nace de la piel y la sangre, de los días donde sólo hay presente, del fuego de la vida, que brota, como un manantial inagotable.
Es de ellas, de donde aspiran las flores el perfume.



Carnation, Lily y Rose, 1885
John Singer Sargent
Tate Gallery

viernes, 18 de febrero de 2011

Flor



Allí, en el kilómetro cero
encontré la flor.
Sin planes
sin dudas
sin paraguas.
Roja y vibrante
bañada por la fuente.

Y en lo alto, lejos,
bajo el cielo y sobre la flor,
una bandada cruzaba el azul
aleteando
plateada
en la tarde.



A Mercedes, por la luz vespertina.

Fotos Virgi

lunes, 14 de febrero de 2011

Pompeya



Fui a Pompeya como en un sueño.
Anhelado desde la infancia, recorría las calles y entraba en las tabernas, creyendo que compraba aceitunas y pescado en salmuera. El frescor de la mañana se convirtió en calor sofocante, mientras mis pasos le hacían sombra a las lajas, centelleantes al sol. No me importaba, yo iba con peplo y sandalias, buscando la casa del fauno, la villa de los misterios, el lupanar, las termas. Sorteaba carros, gentío, perros y algún centurión engalanado de grana y oro.
Ocres, rojos, amarillos, verdes. Un gris espectacular y un negro brillante. Grecas y cuadrículas, mosaicos, angelitos delicados volando en los muros.



Ahora, Hans Hofmann me lleva de la mano con sus rectángulos. Exuberante capacidad de síntesis para resumir en colores y rectángulos un lugar emblemático. Un lugar que se cae a trozos, lo que no pudo el Vesubio, que lo haga el abandono. Allí vió Hofmann luz y colores, vibrantes entre los pliegues de las matronas romanas y trampantojos perfectos, a punto para engañarnos. Maestro de expresionistas, llegó a Pompeya y nos traduce su visita con la fuerza que más tarde heredarían otros pintores de la escuela de Nueva York.


Dos mil años después, que la máquina del simulacro siga adelante, que nos arrolle la ficción de una fase avanzada. Que la historia siga y escriba cómo sobreviven unos cuantos, cómo sufren otros muchos y cómo, a pesar de las ruinas, se alzan las fortunas de los poderosos.


Tiempo ha tenía este texto. Lo cuelgo ahora para acompañar, vestida con peplo y sandalias, a Isabel Barceló en su fundación de Roma. ¡Ave, audentes fortuna iuvat!


Hans Hofmann, Pompeya, 1959
Fotos Virgi, 2002