jueves, 28 de enero de 2016

Estupor


En su deambular,
 las gaviotas tienen una sorpresa: 
compitiendo por la arena hay un par de humanos.


Arrogantes y torpes,
 sus huellas nada tienen que ver 
  con los sutiles pasos de las aves, 
que parecen danzar entre el cielo y la tierra.




Foto y texto, Virgi

lunes, 18 de enero de 2016

Breves



Cuenta las horas como si fueran a ejecutarlo. 
Sólo está preso de sí mismo.





Llegaba del mar con sus pertenencias: él y sus recuerdos.



Vuela nuestro angelito con alas de mosaico y cal. 
No sabe que las gaviotas lo tienen más fácil, 
sólo tienen que extender sus alas de papel.




Fotos y texto, Virgi
Esta entrada inspirada en un viaje por la costa alicantina, se la dedico a Alí Reyes por su esmerado trabajo de recopilar fotografías de mi blog para luego colgarlas en su Tigrero. Gracias, Alí, por tu interés, constancia y tiempo regalado generosamente.

lunes, 12 de octubre de 2015

Confín




La ropa al sol le recuerda su inútil espera.






Sólo el niño que un día fue, 
podrá insuflarle 
algo del horizonte que no encuentra.



Fotos y texto, Virgi


viernes, 2 de octubre de 2015

Pupila y palabra XL


Jean Michel Basquiat



Pinta Basquiat con la pureza de un niño, la osadía contradictoria de un adolescente, la madurez de un artista que intuye -o quizás sea mucho más que “intuición”- que su obra camina por la senda de los grandes. Sin prejuicios, pinta sobre puertas abandonadas, maderas viejas, lonas, trozos de gomaespuma, papeles rotos. Los expresionismos europeos y americanos le ceden la antorcha y él la recoge, con la libertad de alguien que sueña mientras la llama se engrandece.

Y en el sueño comparecen sus héroes y sus creencias, sus dudas y sus heridas. El apaleado mundo de los negros en EEUU, la sociedad de consumo, la guerra, la violencia…Los sueños de Basquiat nos trasladan, a veces con ironía y otras con una lucidez impropia de un artista tan joven, a un mundo donde  los derechos se escriben pero no se llevan a cabo. Sus creaciones, hablan de los cómics de su infancia, del blues, de la poesía, del boxeo, de la desigualdad y del racismo. De las calles de Nueva York, donde, a pesar de ser famoso, “no podía coger un taxi”.




De Kooning, Richter, Rauschenberg, Jasper Johns, Pollock, Cy Twombly…salen a la luz entre sus trazos y palabras, entre coronas de tres picos, dibujos del cuerpo humano, coches, dioses y héroes.


Jean Michel Basquiat (1960-1988), niño superdotado, culto, cautivado por Beethoven, Charlie Parker o  Leonardo, fascina por su independencia, por su fuerza, por su originalidad, por su falta de orden aparente,  por el brillo que desprende el negro de sus negros.




"Ahora es el momento", exposición de J.M. Basquiat en el 

Guggenheim de Bilbao (3 julio-1 noviembre 2015)







Texto, Virgi




viernes, 25 de septiembre de 2015

Sonoridad


Queriendo oír lo que resuena en su interior, 
se colgó de un doble pentagrama.



Nadie le espera, 
tiene todo el tiempo del mundo.

Sólo el gato, 
atento y febril, 
captará su música.



Fotos y texto, Virgi

lunes, 31 de agosto de 2015

Denuedo



El sendero lo  lleva a un lugar nuevo, nada le ata al pasado, así que sigue adelante y al tropezar con las señales marinas, las cruza en volandas, seguro de su poder.


 Más allá encontrará piedras y rocas, 
fosas oscuras, 
paisajes pavorosos, 
fuegos como naves inmensas.


Ha aprendido que con sólo dar un paso tras otro, habrá vencido al dragón de sus congojas. 




Fotos y texto, Virgi

viernes, 14 de agosto de 2015

Leer, leer, leer (XXV)


Lee para alimentarse.

Masca las palabras, engulle las frases, saborea  los párrafos, se bebe los versos. Ingiere capítulos, índices y prólogos. Roe con ímpetu las hojas, paladeando las portadas y las hojas de guarda.

Nada le es ajeno. Entre bocado y bocado, sonríe con Fante y llora con Mishima. Flaubert lo enardece, adora a Highsmith. Invariablemente, sufre con Valente y con Bernhard. Lo hipnotizan Padura, McCarthy, Modiano, Carter, Oates.

Muerde de unos y otras, con digestiones a veces lentas y fatigosas, y otras, veloces, esperando al próximo bocado.

Un lomo, un anagrama, una reseña, un titular, lo hacen imaginar el banquete ideal una y otra vez: entrantes de Vila-Matas, primer plato de Melville (traído por Bartleby, of course), segundo de Yourcenar, uno más -por favor- de Pamuck. Y quizás, si lo anteriores son cortos, un postrecillo de Durrell, Inoué o Zweig.

En la siesta, las páginas abanican sus sueños, mientras sus personajes preferidos corren revueltos, envueltos en el bolo alimenticio que nutre su existencia.


Foto y texto, Virgi