lunes, 13 de julio de 2015

Voces XV



Apremio



En el chaplón del ventanillo colocó, bien afinadito, el flis pa' las moscas, cerca del bernegal. 
Obstinada la tenían, fincha y fincha cuando más jeringada estaba y con su madre gritándole: "¡No seas jadaria, muchás, deja esos bichos y vete al mandado que te dije, que el latonero es un agoniado y se revira presto...y no vayas por el verilito, que te conozco y eres una fachenta!"


Asocadita contra la pared, se miró al espejo, acacharrado como siempre que hasta algo bembuda la hacía; pero le daba igual, ya tenía un firringallito que la pretendía, así que apagó la cocinilla y con las lonas nuevas se echó al camino.


Fotos y texto, Virgi


Las fotografías fueron realizadas durante la celebración del Día de la Tradiciones 2015, en Chirche (Tenerife), un pequeño rincón de la isla donde los vecinos recrean cada año usos y costumbres de antaño. Con un despliegue cautivador, espontáneo y muy variado, sus casas y calles nos llevan a un mundo casi olvidado, pero que aún late en muchos de nosotros.













































Fotos, Adal G.G.

viernes, 10 de julio de 2015

Variaciones en torno a la barra 3



VII. Retorno
Se acerca a la barra, en el espejo detrás de las botellas se adivina su cara macilenta. Sin mirarlo, el camarero espanta una mosca y pasa el paño, el mismo gesto que ya hacía cuando venía a tomar el café cada mañana. 
Hace tanto, tanto.



VIII. Evidencia
Se acerca a la barra. El camarero limpia varias manchas de sangre mientras le dice:
_ ¿No le gustaría probar nuestro auténtico Bloody Mary?




IX. Otredad
Se acerca a la barra. Antes de llegar, resbala en el suelo húmedo. Se ve reflejado en los cristales del techo. 
Y se admira de verse así, en posición horizontal, sin haber tomado tan siquiera una copa.




X. Hobby
Se acerca a la barra en medio de un jolgorio casi de fin de año. Allí está él, de animada charla con los de siempre. Del bolso saca un paquete y se lo deja, exactamente, sobre el vaso de whisky. El hombre la mira, ni la reconoce.
Harta de las conversaciones eternas sobre deporte, le ha dejado el bien más preciado: su colección de autógrafos de futbolistas famosos.



 Fotos y texto, Virgi


viernes, 26 de junio de 2015

Ciclo



Se vio en la sombra.


Era él, sin remedio, así, enjuto y con sombrero.




Nada que ver con la luminosidad 
de su cabellera de adolescente, 
radiante bajo el cielo, 
cuando la vida aún no necesitaba 
repetirle sus coordenadas.



Fotos y texto, Virgi

lunes, 22 de junio de 2015

Ígneo




La lengua de lava pasa lejos, lenta como las orugas, lenta como las nubes de verano. Acomodada sobre el lapilli, la familia contempla el volcán, vivo y agónico a un tiempo. 
En medio, un ídolo moderno surge indemne, iluminando más que el fuego, la mirada de un niño que sueña.

Foto y texto, Virgi


domingo, 21 de junio de 2015

Microfilias






La revista electrónica consagrada a los géneros literarios más 

breves en español, editada en Argentina, me concede el

honor de entrevistarme en su última entrega.





En tu bitácora, Phoeticblog, publicás textos breves ilustrados por fotografías de tu autoría. Qué llega antes a tu deseo creativo, la imagen o la palabra?

-    -Normalmente, de entrada me suele inspirar la imagen. Tal es así, que cuando fotografío algo, casi inmediatamente me resuena una historia que luego he de trabajar con mucho énfasis. Incluso, añadiendo otras fotografías que completarán el relato y que, bien busco entre las que tengo, o salgo a fijarlas en mi cámara. Me apasiona también el Arte y en mi blog tengo una parcela, “Pupila y palabra”, donde invento historias sobre cuadros o fotografías.

lunes, 15 de junio de 2015

Leer, leer, leer (XXIV)


El mar, el mar




Si la música de fondo es el mar, los acontecimientos pueden ser tan variados como su melodía. Para Iris Murdoch (Dublín, 1919-1999), cada una de las veces en que el protagonista de su novela describe el movimiento marino, está también contando su momento vital, tan cambiante como el mar.


El irisado, el de las olas bravías, el tempestuoso y violento, el acerado de las mañanas lluviosas, el sereno donde espera ver los hocicos de las focas. Todos los mares posibles le sirven a la escritora para acompañar a Charles Arrowby en su replanteamiento existencial, allá lejos de Londres, en una casa solitaria, húmeda, algo siniestra,  donde se refugia para escribir sus memorias y mantenerse fuera del alcance del mundo teatral que lo encumbró.


Charles Arrowby comienza bañándose desnudo y feliz. Se ha despojado de sus ropas,dejándose acariciar por el sol y las olas. Serán pocos esos momentos. Cuando no son las visitas inesperadas, es el tintineo leve y misterioso de una cortina de cuentas, el crujido de una madera o la bestia que emerge del mar. Y si no, serán sus recuerdos, los de sus numerosas amantes y los de su única amada, aquella de la juventud perdida, la que escapó de él sin saber la razón. Un amor al que regresa sin proponérselo, en medio de los acantilados y el bramido de las olas,  con un sentido de sufrimiento y culpa fuera de su comprensión. 
Con egoísmo y una venda en los ojos, llega a ejercer un poder dañino, que también a él lo martiriza. Aún con esto, brilla una luz irónica y mordaz que alumbra pensamientos, acciones, conversaciones.

Iris Murdoch comienza su obra “El mar, el mar” de una forma tan tranquila que nada nos hace pensar en el vértigo en que poco a poco nos va sumergiendo, con su Charles escribiendo unas veces de cocina, otras del cielo, y muchas más acerca de las mujeres de su vida, los amigos, o el  primo James.

Y es así como lo he leído, pausadamente primero, con voracidad  luego, para serenarme al final, cuando el protagonista ha vuelto a controlar (al menos en apariencia) su vida, retornando al  Londres de sus éxitos.
Y de fondo, siempre, el mar, el  mar. Tan cambiante como cada uno de nosotros, pero aún más poderoso, imprevisible, oscuro, sensual, fulgurante, tenebroso. El mar.


Fotos y texto, Virgi

lunes, 1 de junio de 2015