lunes, 18 de marzo de 2013

Remate final



Sobre la mesa, un reloj. De su padre, regalo de fin de curso. ¡Ah, su padre, tanto que le aconsejó que dejara el juego!
Al lado, la cartera y un álbum de fotos.
Enfrente, en la estantería vacía, la muñeca de la caja de música.
En la gaveta, sólo unos pendientes de bisutería fina, obsequio de la abuela. “Para tu novia”, le dijo aquella tarde lejana.
Debajo, a sus pies, el maletín de cuero del tío, el médico de pueblo que visitaba a los pacientes a caballo, según le decía su madre. Dentro, el adoquín que había traído de uno de sus viajes a Portugal. “Hermosas carreteras”, pensó con nostalgia.

Se le acababa el tiempo, tocarían a la puerta y tendría que salir con lo poco que le quedaba. Le cupo todo en el maletín y lo lanzó a la calle. Desde el sexto piso, incrédulo, vió como impactaba sobre un hombre bien trajeado que cayó fulminado.


Las deudas del juego lo habían arruinado, y él, con sus recuerdos,  terminaba con la carrera del juez que venía a buscarlo.

 



Fotos Virgi

martes, 12 de marzo de 2013

Pupila y palabra XXXI





Al otro lado


Veo como cruzas el puente.

Llevas su sombrilla, “para que el sol no sienta celos de la luz que irradias”, te dijo, mientras abrías el paquete, envuelto en un delicado papel de plata.

Ya no vas en su busca, terminaron las citas cerca de la cascada, en la penumbra del bosque. Ahora recorres cada tarde el espacio que antaño te separaba de él, sabiendo que irás en vano, el precipicio de la vida se ha agrandado tanto, que por muchos puentes que recorras, la orilla de enfrente ya no será la misma.


Tu traje de cielo y mar ondea, leve, con la brisa, como las finísimas agujas de los sugis y los hinokis en los montes de Japón. El puente se balancea, sutilmente, y el bolso que guarda la última carta se mueve con él, una melodía de aire que sólo los pájaros podrían repetir.

Ahora te sentarás en la roca, inmersa en lo profundo del verde, rodeada de musgos y hojas que crujen, y volverás a leer una y otra vez las razones de su ausencia, la losa que cubrió su vida y la tuya, la decisión definitiva antes de que lo encontraran tendido bajo las ramas, frío y sonriente con un papel entre las manos.







Texto inspirado en una foto publicada por Elvira Coderch en fb, así como en el bosque Aokigahara, llamado el bosque de los suicidios.


(ni ella ni yo logramos encontrar el nombre del fotógrafo, sólo el lugar: Kintai Bridge, Yamaguchi Prefecture, Japan)


sábado, 9 de marzo de 2013

Leer, leer, leer (XVII)


El gemido de la puerta dio paso al polvillo que resplandecía en la luz de la tarde. Buscaba algo de su pasado. 
Como un ladrón que conoce el lugar, se movió con segura cautela. Allí estaba, mudo y sin brillo, un televisor lleno de polvo. Un regalo de sus primos, hartos de verlo leer bajo el castaño, al borde del pozo, en el sofá de la abuela. Se lo habían colocado en la habitación en uno de sus cumpleaños, creyendo que dejaría los libros. Nunca lo hizo.

Ahora busca, entre los recuerdos, aquel diploma que le dieron por ser el mejor lector de la escuela.





 
Aprovecho esta entrada para agradecer a Libros y Literatura el envío de un hermoso lote por mi participación en el concurso de hace un par de meses sobre reseñas de libros. Aunque saqué poca puntuación, varios de ustedes me dieron su voto (¡gracias también!) y luego fui beneficiada en el sorteo. Después de diversas vicisitudes, me llegaron los ejemplares, queriendo dejar aquí constancia de este hecho, pues muchas veces entre lo que se promete y lo que se hace hay gran distancia. No ha sido así en este caso, los organizadores han batallado para que cada premiado tuviera lo prometido. Y la foto lo prueba.





viernes, 1 de marzo de 2013

Sin efecto


Cantó el gallo y nada ocurrió.
 





La casa, deshabitada.
 



Los códigos, del revés.





Y la esperanza, tras las rejas.
 


Fotos Virgi

sábado, 9 de febrero de 2013



me movía entre mierda
levantaba una piedra y había mierda, crujían mis pasos y era mierda ya seca
leía la prensa y volaba la mierda entre las páginas, a través de las ondas, expelida con fuerza de la pantalla
asomada al pozo, aquél de los viejos arcanos, ví la mierda
recorrí el sendero, apenas cubierto de fina arenilla y florecillas en los márgenes y ahora también era mierda
me senté en el parque, una nube de mierda flotaba en la ciudad
debajo… ¡dios! debajo, la mierda pulía los árboles y los nidos de los mirlos, los quioscos y los carritos de los niños, las fuentes, el asfalto, las aceras, los parterres
pude sentir que era mierda de políticos, de banqueros y sus finanzas de mierda, del pp y del psoe, de la iglesia y sus secuaces,  del frob y de la ue, de bankia, novamierda y sus preferentes, los desahucios de mierda, los canallas de mierda, los papeles de mierda, la justicia de mierda, las leyes de mierda, los diputados en sus sillones de mierda



sólo el mar, 
bruñido como plata, batía contra las rocas, poderoso, incólume, eterno y sabio, a la espera
 







asqueada, 
encuentro al fin una cueva en lo alto de la montaña, tibia y oscura, donde no me llega, por ahora, la podredumbre ni la mierda




Fotos Virgi

martes, 5 de febrero de 2013

INCERTIDUMBRE

Dudaba entre apoyarse 
en el palo o en la sombra.







Dudaba si aprovechar el hueco
 o aferrarse a la piedra.







Dudaba entre el azul 
y el naranja.






Dudaba si el charco 
o el sendero.







Se enroló, 
navegar lo resolvería todo.



Fotos Virgi

viernes, 1 de febrero de 2013

Futuro




Dice mi abuela que ya no me contará más cuentos, que han terminado las historias de cada tarde al calor de la estufa. Yo la escucho con ternura, no en vano me ha enseñado casi todo lo que sé de su vida y de la de otros, imaginarias o reales.

Me mira mientras arregla los pliegues de su ropa y observa con detenimiento la gente que pasa por la calle.

De pronto un coche se detiene y un hombre la saluda con la mano. Ella le sonríe, se levanta y me besa en la frente.

-Querida, no sé cuando volveré…

Atraviesa la sala y en la puerta me guiña un ojo.



El sol entra a raudales.









Fotos Virgi