domingo, 16 de octubre de 2011

Voces V






La mar estaba medio amochada. Lo decían los barqueros. Columbraban a los pejes como idos, atontolinados. Los más ancianos se iban a la morra más alta, donde las tabaibas enormes, y desde allí, veían una clarea distinta, un oleaje diferente, como si la mar estuviera aboyada, esperando algo ancestral.
Estaban los ñangas, que a todo tenían temor, y los culichichis, que iban con los últimos rumores de un lado a otro. Y cómo no, los valientes que margullaban sin miedo buscando novedades en el fondo del mar.
En el mentidero, asocados en el muro encalado cada verano, se tomaban un buchito de café recordando los tiempos de la última erupción, aquella del Teneguía que varias veces lograron divisar desde la isla. Y ahora les tocaba a ellos, cerca de la orilla, cerca de sus nasas y sus pandorgas, debajo del vuelo de los guirres y las pardelas. Habían crecido rodeados de lava, bajo sus pies, por detrás y por delante, cerca y lejos, y ahora venía de nuevo la fogalera inmensa y creciente.
Con el rebumbio de la noticia, el pueblito había saltado a la primera página de las noticias. El volcán trastocaba sus vidas y nosotros, vecinos, y también descendientes de la lava, nos agoniábamos con ellos. Desinquietos y algo fachentosos por el orgullo de ser volcánicos, hubiéramos querido tener un mirafondo gigante para contemplar lo imposible.




El fuego saldrá otra vez y seguiremos siendo hijos del volcán, de las estrellas, del salitre, de los cardones y los bucios. Y el mar, en su inmensidad, será, quizás, un poco más chico, para que los canarios podamos, con suerte, presumir de una isla nueva.



Fotos Virgi.
Volcán Teneguía, de internet

domingo, 9 de octubre de 2011

Tímidamente

un toque



un murmullo



rojo bajo gris



azul bajo rojo



el pálpito de la vida

tímida



bajo la luz



(A mi madre,
tan frágil, tan fuerte,
tan espartana, tan coqueta.
Ejemplar.
Adorable)


Fotos Virgi

domingo, 25 de septiembre de 2011

Paréntesis

Hago un paréntesis.
Mi madre me necesita y yo feliz de acompañarla.

Besos para todos y gracias por vuestra fidelidad.

martes, 13 de septiembre de 2011

Ventana

¿qué mira la ventana?



espejo de gaviotas
negra y blanca



transparencia
río sombra algas



colores
formas
silencio



nada de eso
contempla las huellas
del tiempo
de la brisa
del paso
del crepúsculo.







Fotos Virgi
Círculo blanco de Anish Kapoor

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Pupila y palabra XXIV




 Ligereza



Se calza los patines y entra en el lago. Las yerbas de las orillas están heladas, casi ni se vislumbra el sendero que, desde su casa, debe recorrer hasta la superficie pulida y brillante. El reverendo Robert Walker desafia la gravedad vestido como un caballero a pesar de las calzas negras. Cada tarde de invierno, justo a las tres, se ejercita una hora en el lago de Duddingston, un pueblecito pequeño debajo de la mole del Artur’s Seat. Allí olvida que la torre normanda de la iglesia pide ser remozada, que sus feligreses no son todos lo fieles que deberían, o que en Sheep Heid Inn se trasiega más de la cuenta.
Con la parsimonia de un convencido ministro de la Iglesia, sereno y concentrado, se desliza con una ligereza envidiable, mientras los ánades cruzan el cielo y el atardecer tiñe de un rosa levísimo el hielo, las nubes y su semblante.
Solo las más de las veces, recuerda su infancia holandesa, al borde del mar y los canales. Con la vista en el infinito, el abrigo al viento y los brazos cruzados sobre su pecho de creyente y practicante, el reverendo Robert Walker, esbelto, algo dandy, patina cada día, un rato antes del té, dejando las huellas de un avezado deportista sobre el espejo enorme del agua congelada. Abrigado, seguro de su equilibrio, nos muestra un perfil insólito, como si tuviera la perfección a su alcance, el alma en paz y el cuerpo dispuesto para cualquier acrobacia sin que se le mueva el sombrero, ni la brisa agite el pañuelo.




Sir Henry Raeburn, 1756/1823
Rev. Robert Walker patinando en Duddingston Loch
Galería Nacional de Escocia


Patos en la orilla de Duddingston Loch

viernes, 2 de septiembre de 2011

Edimburgo



del orgullo



al polvo



la brisa



del saber



descansa



en el noray



de las calles


y los lagos


Fotos Virgi
Edimburgo





sábado, 27 de agosto de 2011

Equilibrio

Se doraba la ciudad de ámbar.
El cielo concedía la luz del ocaso a los tejados y a las piedras.


En algún lado
la vida colgaba en la tarde
mientras caían los pétalos.





Él seguía, abstraído y feliz, manteniendo el equilibrio.


Fotos Virgi.
Edimburgo
Festival Fringe