Qué estoy pensando, me pregunta fb.
Ahí mismo, al borde de una era solitaria y enorme, en el árido Sur que tanto me atrae, no pensaba nada. Sólo saboreaba las nubes y las montañas, los bloques de tosca rodeando el círculo de la era, el piso irregular con algunos balos, magarzas y tabaibas creciendo sobre un suelo que en un tiempo lejano se cubría de grano y paja, trabajos, canciones, sudor y conversaciones.
Así estuve, mientras libélulas, abejas y mariposillas blancas acariciaban con sus aleteos un espacio abierto al cielo, sabio y consciente de la historia que guarda.
Texto y foto, Virginia