
Sólo me queda verlo recortado sobre las hojas impresas, con su andar elegante y sus recursos de investigador privado. Bueno, si tal vez tuviera yo una enajenada historia de delirios y fantasmas, espíritus y monstruos, podría llamar a su puerta, Craven Road, 7:
_ Sr. Dylan Dog, ¿puedo pasar un momento?. ¿Es usted el Detective de lo Oculto?
_ Pues sí, pero no resuelvo simples pesadillas, únicamente si son en verdad terroríficas.
Así que tendré que esmerarme en mis sueños y convertirlos en horribles. Creo que será la manera de entrar en su vida de papel, tinta y ficción.
4 comentarios:
Muy bueno el final. Esa difusa frontera entre realidad y ficciôn te quedô clavada.
Gracias por tu paso y tu comentario.
Un abrazo
a veces tenemos que hacer pajaritas con el papel de los sueños, para que parezcan más reales...
:)
Besos
Fertil lugar el de los sueños...
enhorabuena...
Un abrazo (no de papel) para los tres: Eva, Kat, Ignasi, por la visita.
¡Muak!
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