Allí estaba.
Tanto buscarla y la encontró en el sitio menos pensado. La escalera al cielo, luminosa y sencilla.
Empezó a subir.
Ochenta escalones.
Doscientas treinta.
Mil quinientos sesenta.
Tres mil.
Y el cielo siempre arriba.
Aún no ha llegado, es un punto ínfimo en el azul lejanísimo.