miércoles, 19 de noviembre de 2025

Visión


Érase que se era un pueblo encantado. Los niños jugaban a deslizarse por los tejados, cayendo sobre suelos algodonosos. Las mujeres pintaban puertas y ventanas con los colores del arco iris, y perros, gatos y pájaros de todas clases dormían juntos. En las calles brotaban jazmines, madreselvas, caléndulas, rododendros, sin que nadie las cuidara. Los ocasos eran dorados y los amaneceres, violetas con trazos rojos. Al mar cercano se le veía el fondo tan cristalinamente como si fuera el río Umngot.

Una mañana, los habitantes despertaron y no vieron nada de todo eso. Había sido producto de un sueño. 

Mi sueño.




 Texto y foto, Virginia