viernes, 3 de agosto de 2018

LOS BROADS DE NORFOLK






El Condado de Norfolk, al este de Inglaterra, justo enfrente de Holanda, tiene unas particularidades muy interesantes que nos dejaron encantados. 




















Aparte de la capital, Norwich -lindísima ciudad muy recomendable, con callejuelas cautivadoras, el castillo imponente, su catedral magnífica-, y de una atractiva costa muy trabajada por el mar (que poco a poco va ganando terreno hasta el punto de que ha avanzado derrumbando casas y comiendo planísimos terrenos de cultivo), pueblitos cautivadores rodeados de campos de cereales, iglesias medievales que se anuncian desde lejos con sus potentes torres, playas infinitas con chiquillería jugando, cogiendo cangrejos o bañándose, antiguos graneros inmensos, algunos faros majestuosos, molinos de cuento y otras preciosidades, dispone también de una red única en el país de ríos, canales, lagos y lagunas.



Son los llamados Broads, un sistema de comunicación que funciona desde la Edad Media, con mayor desarrollo a partir de 1600. Un paisaje donde el agua es el elemento primordial, que camina con parsimonia a través de sus seis o siete ríos. Comunicados entre ellos, sirvieron en su momento para el transporte de lana, madera y productos del campo, siendo un elemento primordial en la vida del condado, pues conforman decenas de zonas catalogadas como reserva natural. El verdor de las orillas esconde una vida muy rica, que se prolonga en las marismas cercanas, con patos, cisnes, garzas y otras numerosas aves.



Suman en total unos doscientos kilómetros y la gente de la zona navega por ellos con la normalidad de quien pasea por los caminos de su pueblo. Se atisban campanarios, molinos enormes, algunas ruinas como la de la Abadía de St. Benet (la única iglesia católica que Enrique VIII no cerró), muellitos particulares, casonas y casitas, barcos de vela, yates de todo tamaño, barcazas donde vivir un tiempo un sueño de película. 

















Para la práctica del senderismo, también ofrece unos trescientos kilómetros de caminos entre cañaverales, arbolado, puentecillos, algún pub donde refrescarse y sobre todo unos caminos llanos y repletos de vida natural.




Mientras íbamos por el río Bure, pensaba que ese tiempo de navegación era el de antes, cuando la prisa no se conocía, las horas eran también distintas y la vida te permitía pensamientos lentos y, seguramente, más productivos. Confinada en un pequeño espacio, con agua y altas hierbas (juncos que aún hoy se usan para cubrir muchos tejados, a modo antiguo) a cada lado y un horizonte líquido, la vida se mueve de otra forma y nos sentimos vacíos de obligaciones, proyectos y ataduras. 



Navegar por un río durante horas, sin ningún objetivo, con el sonido del motor, plof, plof, plof y el chapoteo ligero de los patos, indiferentes al mundo circundante,  me ha enseñado algo nuevo, un placer desconocido hasta ahora, la placidez de la naturaleza que siempre está ahí, esperando paciente a que nos reencontremos con ella.


Gracias a Patrice, hospitalaria, simpática a cualquier hora, dispuesta para todo y excelente cocinera. También a Joshua, capitán inteligente y con recursos ilimitados.

Texto y fotos, Virgi

13 comentarios:

Genín dijo...

¡Una maravilla de lugares!
¡Una maravilla de entrada!
Besos y salud

virgi dijo...

Gracias, Genín, eres un encanto de persona, siempre positivo y alegre. Un placer haber dejado los comentarios abiertos y que los inaugures tú. Mi salud por ahora, bien, confío que sea igual para ti. En cuanto a los besos están por descontado, porque vibran en la atmósfera y más para ti.
Cariños y salud, que es lo más importante. Y GRACIAS otra vez.

Isabel dijo...

Da relajo leerte y ver esas lindas imágenes. Un viaje precioso.
Abrazos.

Myriam dijo...

¡¡Hermosas vacaciones, hermosa crónica!!.

Gracias, Virgi

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Qué cosa más bonita de crónica. Preciosas fotos, eres una reportera que además de disfrutar los viajes, nos lo haces pasar bien a los demás. Muchas gracias.
Besicos muchos.

Sole dijo...

Qué bueno que dejaste la puerta abierta.
Aprovecho para decirte lo mucho que añoro tus letras, tus crónicas y "este viaje ciber" del que tanto he aprendido...
A ver si soplan buenos vientos y regreso cuando pase el calor.

Besos, besos querida.

Ernesto. dijo...

Una guía excelente Virgi. Una invitación sugerente a "volver" a ese pasado que recreas.

Fuerte abrazo, viajera.

virgi dijo...

Sí, estuvo muy bien, Isabel, la amiga es muy vivaracha, hospitalaria y simpática. Lo pasamos muy bien y vimos cosas muy interesantes. Abrazote y mil gracias, luego paso a visitarte.

virgi dijo...

Me alegras, Myriam. Mucho, porque con todo lo que viajas, es un halago tu opinión, un besote, abuela feliz ;)

virgi dijo...

Debe ser mis años de maestra, que algo o mucho me ha quedado, Nani. Y como también me gusta indagar sobre lo que visito, pues entre una cosa y otra, me resuelvo jijiji. Gracias por tu cariño y seguimiento, cielo.

virgi dijo...

¡Ay, Sole, qué bien, pero qué bien verte por aquí! Ya ves que yo cuelgo mucho, pero ni visito, ni abro los comentarios, el blog me sirve de diario, pero lo encuentro muy lento, muchas veces tengo que hacer un esfuerzo hasta para colgar las entradas. De veras una alegría volver a encontrarnos. Miles de besos.

virgi dijo...

Placer de que te guste, Ernesto. También de que te hayas molestado en venir, con lo poco que abro los comentarios. Muy agradecida de tu empatía y simpatía ;)

Mª Socorro Luis dijo...

Siempre un placer, un largo recorrido por tu espacio. Y un placer dejarte un tequiero dentro de un abrazo.