viernes, 19 de julio de 2019

Pundonor




Un punto aquí, una lazada después, 
cadena larga, un círculo más allá.


Con dedicación, hermosea grietas, 
manchas, huecos, fallas, 
brechas, 
cicatrices.


Texto y foto, Virginia

lunes, 15 de julio de 2019

Cita


Sonaron las siete. Acicalarse le llevaría tiempo, no era fácil meter a camino la frondosidad de su cabellera. 
No importa, pensó, tampoco él se ha vestido aún.


Texto y foto, Virginia

sábado, 13 de julio de 2019

Vacío







¡Por todas partes ventanas y tragaluces, 
ventanucos, claraboyas,  ventanillos, 
huecos y ventanales, 
y sin embargo, 
 nadie que nos sonría!





























































Texto y fotos, Virginia

martes, 9 de julio de 2019

VOCES XXXVIII







Sal, sol y olas



La mar va vaciando.

No te olvides del mirafondo.
Me voy a pulpiar.
¡Dále pris a ese barco, muchacho!
Tienes que ayudarme a pintar el folio.
Bajo el leito se quedó embelesado.
¿Dónde dices que fue? Allá, pa’l callao… ¿no ves el carburo?
Las clacas estaban bien sabrosas, las conseguimos en la baja con la mar tan echada, que no se le veía un agua blanca.
Lleva unas cholas, que hay muchos erizos.
Estuvimos varando en La Laja.
Se me pegó anoche un peje malo y apurado me vi, dando vueltas y vueltas alrededor de la barca toda la santa noche.
¡Ya se te enredó la liña y perdiste los plomos, estás bueno pa’ una pesca!
Cogí unos burgados y un par de bucios, verás el arroz que me ajeito.
Aquí, remendando las nasas. Y mañana, a darle aceite a la pandorga.
¡Revira esas piedras que debajo hay montón de carnada!
Se le partió un tolete y vino con un remo solo, el pobre, desde la Baja Felipe.
Fue a cangrejiar y chiquito lomazo se mandó en los mujos de El Sargo. 
¡Menuda galerna está presentada!
En el pesquero viejas anda, no sé si habrá cogido algo, medias engodadas las tiene.
¡A las bogaaas, a las bogaaas!
¡Mucho camarón, niña, mucho camarón!
Y ahora no se bañan hasta dentro de tres horas, ni salen pa’ fuera con este solajero.

La mar viene llenando.








 Texto y fotos, Virginia
 El Pris, julio 2019







domingo, 7 de julio de 2019

VOCES XXXVII



Nada más columbrarla, se engarapita presto hasta la pericosa. Allí, abatatado por el esfuerzo, le da un tontín  y cae como un fardo. 

Torrontudo cuando algo se le mete en el magín, no se incomoda, volverá a intentarlo, quiere llegar rentito al cielo, aunque sea cancaniando.




Texto y foto, Virginia

viernes, 5 de julio de 2019

Adobe y tapial en Tierra de Campos





En el  recorrido que de Burgos a León hice hace un par de semanas, pasé por pueblos con mucho encanto. Será por la diferencia con la isla, será porque el caminar nos lleva a fijarnos en cosas que de otra forma quizás no valoraríamos, lo cierto es que los pequeños lugares donde pernocté o simplemente crucé su calle principal, me dejaron una huella de luminoso sosiego.


Hontanas, Hornillos del Camino, Tardajos, Terradillo, Calzadilla de la Cueza, Boadilla, Moratinos, Rabé de las Calzadas, El Burgo Ranero, Bercianos, Mansilla de las Mulas. Pueblos castellanos, de horizontes infinitos, rodeados por trigales, viviendas medio abandonadas y colores ocres como la tierra donde se asientan.



Uno de los atractivos que acabó embelesándome fue el trabajo de adobes y tapiales en muchas casas de la zona, especialmente en la comarca de Tierra de Campos. Deslizar la mano por la superficie arcillosa que cubre las paredes y encontrar un canto rodado, unos pedacitos de paja, una madera incrustada, fue un placer al que me dediqué en tardes calurosas y solitarias, entretanto las golondrinas simulaban estrellarse contra los tejados. 


















Uno de esos ratos tuve la fortuna de charlar con varias vecinas que me explicaron cómo se elaboraban los muros, de dónde provenía el material, cuidados necesarios, costumbres, ventajas e inconvenientes. Fueron un par de horas al pie de la iglesia conversando y aprendiendo de usos casi perdidos, aunque, según leí más tarde, hace un tiempo se están recuperando por sus innegables cualidades.
















La tarde se me pasó en un suspiro y ya solo me quedó pasear nuevamente por el lugar donde estaba  (El Burgo Ranero, así llamado porque en tiempos pasados sus habitantes proveían de ranas a una comunidad monástica de las cercanías) y fijarme, con más ahínco aún, en todos los detalles posibles de un tipo de construcción ancestral, tan afín a lo que le rodea, que parece emerger del paisaje.


Barro y agua, nada más primario. Y el ingenio humano para sacarle partido.



 Texto y fotos, Virginia


miércoles, 3 de julio de 2019

Disyuntiva

















En soledad le florecen las dudas, no sabe si sentarse en la silla o en el sillón. La indecisión lo lleva a un territorio al que acude con frecuencia: saca las marionetas de la alacena y conversa largamente con ellas.





Esa solución no le plantea ningún reto, lo tiene todo pensado, dicho y hecho.

Demasiada incertidumbre habiendo soluciones rápidas.


Texto y fotos, Virginia