lunes, 2 de septiembre de 2019

VOCES XL









Le pedí un baguito de uva y unos gomos de naranja, pero el muy baladrón se los pegó todos sin convidar. Así le entró un sangoloteo en las tripas de padre y señor mío.
Medio cambado se echó en el catre viento del abuelo, por si mejoraba un poco. Mal tráido que estaba, de patas cambadas y sin acotejar la fajina, se le esgorrifó nada más jincarse encima, ¡menudo lomazo por totorota, echón y tajul!

Garrapatiando estuvo un rato, yo me fui por la sombrita, bien contenta, ya me habían dicho que ni mirara al golfiante aquel.



Texto y fotos, Virginia