jueves, 30 de mayo de 2013

Pupila y palabra XXXII



Evocación



La abuela espera a Sonia cada día al pie de la ventana. En su pequeño apartamento al borde del Nevska, la niña encuentra cientos de objetos, postales, fotografías, anaqueles con miniaturas, figurillas exóticas, caracolas, libros con cantos dorados, abanicos lujosos, sombrillas orientales, estolas y guantes para todas las épocas del año.





Al separarse sus padres, enviaron a Sonia con la abuela, sabían que la arroparía con ternura. La ausencia de la madre la compensó aquella dama distinguida, venida a menos, refugiada en sus recuerdos, que cada tarde le contaba alguna historia sorprendente.

Una de las preferidas era la de las tazas. Los cantos dorados refulgían a la caída del sol y Sonia escuchaba embelesada como apareció la primera, con un antiguo anillo dentro, una mañana de invierno, en el alféizar nevado de la ventana. La abuela intuyó que era una forma discreta de venderla, así que dejó unos rublos en el lugar de la taza. Unos días después encontró otra y luego otra. Por cada taza, con alguna prenda valiosa,  dejaba algún billete trabado con una piedrecilla.

Todas eran distintas y con  rastros de uso, alguna abolladura, una esquirla saltada, un pedacito sin pintura. Por más que se apostó detrás de las cortinas a diferentes horas, nunca pudo ver quien depositaba las tazas.





El misterio nunca se aclaró y a la muerte de la abuela, Sonia heredó las tazas y las prendas con la emoción de llevarse un pedacito  de su corazón. Veía en ellas los trazos de la existencia, el paso de las estaciones, el río sin fin de la vida y las manos añoradas saludándola a través del cristal.


Tazas, Olga Antonova 



por la belleza que nos regala.

54 comentarios:

virgi dijo...

Esas tazas, querida Marie, me evocaron todo un mundo lleno de sugerencias.
Algo de él lo dejé con palabras.
Besitos

Verso a beso dijo...

Esas tazas habían contenido...¡vida!


Bss

Alicia dijo...

Los objetos se convierten en reliquias con nuestro roce... todo lo que tocamos lo rociamos con gotas de vida. ¡Precioso! ¡Como siempre! Besos

virgi dijo...

Pues sí, Gato, rebosaban vida y llegó su fecundidad hasta aquí.
Besos y besos
:) :) :)

virgi dijo...

Me alegra mucho que te guste, querida Alicia.
Son esas pequeñas cosas de poco valor aparente pero mucho para nuestra alma.
Te abrazo fuerte fuerte.

Genín dijo...

Además de las tazas, Sonia heredó el misterio que las envolvía, así que la abuela se lo dejó todo.
Me ha encantado la historia.
Besos y salud

virgi dijo...

Es que ya sabes,Genín, que la "abuelidad" tiene muchas cosas maravillosas.
Besitos

Arantza G. dijo...

La vida en esencia.
Besos

virgi dijo...

¡Qué alegría cuando vienees, Arantza! Un abrazo y un beso.
De los tiernos tiernos.

ana dijo...

Un texto con una ternura grande, los objetos representan sensaciones vividas y recuerdos que ahora pertenecen a la nieta, a buen seguro los guarda con cariño imaginando historias.

Besicos.

virgi dijo...

Esas pequeñas cosas que nos dicen tanto.
Ana, un beso grande

tecla dijo...

Lo bueno que tienen las cosas usadas es que tienen alma y vida propia. También tienen su historia.
Es por eso que nos resultan tan valiosos los recuerdos.

tecla dijo...

Me ha maravillado el cuadro.

virgi dijo...

Me alegra que coincidas una vez más conmigo, Tecla linda. Yo me lo apropié nada más verlo en el fb de Marie.
Y fui pensando la historia...
Mis besos, tesoro.

Aristos Veyrud dijo...

Belleza y ternura que susurran a la delicadeza de la vida. Hermoso el blog que enlazas!!!
Besos!!!

Juan Yanes dijo...

Bellísimo, Virginia.

1600 Producciones dijo...

Cosas y gentes eternizadas de vida. Poesía.

Beso

tanci dijo...

Esa emoción de las tazas y su historia me ha cautivado. Más si vienen de las abuelas. Seres que, si las hemos disfrutado, vemos reflejados enteramente en esta preciosa historia de ternuras, afectos y recuerdos. Esas tazas me llegan al alma y unas sobre otras apiladas me transportan a sitios muy similares y reconocidos en los recuerdos. Un amor en cada uno de los pequeños objetos hechos recuerdos. Un placer de nuevo leerte.Llena mi alma y aumenta mis sentidos. Gracias. Un fuerte abrazo.

**kadannek** dijo...

Concuerdo con Tanci, muy cautivador el relato, evoca recuerdos, sabores y aromas. No sé explicarlo. Es nostálgicamente dulce.
Bellas obras.

Pluma Roja dijo...

Si las tazas hablaran nos contarían mil historias.

Bello querida Virgi.

Besos.

TriniReina dijo...

Estas tazas te han inspirado una historia maravillosa.

Hay objetos que marcan nuestras vidas. Objetos, acaso pequeños e insignificantes para otros, pero para nosotros tan grandes...

Besos

Darío dijo...

Ayyyyyyyyyyy!!! Que me hace pensar en mi abuelita y en las pequeñas cosas que heredé!!!
Un abrazo.

Myriam dijo...

Que ternura, en relato y fotos, Virgi.

Lindo el blog de tu amiga, aunque lo miré rápido. Estoy saludando a los amigos de siempre, a mi regreso, y son muchos a los que quiero llegar.

Un beso

Sue dijo...

Qué imaginación tienes para poner palabras a las imágenes...


un beso!

virgi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Leonel Licea dijo...

Nunca un título fue mejor elegido para una historia: Tus imágenes escritas y gráficas, evocan con ternura, ese pasado que no volverá, pero que vive dentro de cada uno de nosotros que leemos.
Un abrazo fuerte.
Leo

marichuy dijo...

Hasta ganas de ir a Rusia me dieron. Hermoso, algo melancólico, relato, querida Virgi.

Un abrazo

virgi dijo...

Ganas tengo yo de ir a San Petesburgo, querida Marichuy. Pero estamos en épocas difíciles, será en la próxima reencarnación?
Besitos para ti.

virgi dijo...

Y para todos, tan gentiles.
Y abrazos abrazos

Sole dijo...

Las tazas me han recordado a las "Matrioskas", y es que todo lo bueno que podemos legar cabe en el interior de la más pequeña.

bsÖs.

இலை Bohemia இலை dijo...

objetos con alma, con historias...

diego dijo...

Historia con varias interpretaciones imaginables... He buscado a Geneviève y no es mayor la belleza que ella nos regala que la que nos regalas tú.

virgi dijo...

Mil gracias, Diego, chico caballeroso donde los haya.
Besos y besos

virgi dijo...

¡Vaya, Bohemia, cuánto tiempo!
:) :) :)

Isabel dijo...

Y a ti por la belleza que desprende este acogedor y entrañable sitio.

Besos

maria dijo...

Vas muy rápida, Virgi, ya ví que colgaste otra cosa.
Una tierna historia que me transporta a cuentos de la infancia y a un cuento dentro de otro cuento.
Besines para ti.

maria dijo...

(volví al de la sombrilla, ciertamente bello)

virgi dijo...

Intento liberarme de colgar con determinado tiempo entre una entrada y otra. Igual que a veces suprimiré los comentarios y otras los contestaré todos o algunos...en fin, quisiera tener más libertad con el blog de la que tengo.
Maria, besos

LA ZARZAMORA dijo...

Y en cada taza, un sorbo de existencia, de ternura y de recuerdos.

Besos, guapa!!!

virgi dijo...

Sorbitos que algún día compartiré contigo, chica hermosa.
Gracias, cielo, gracias.

Ginebra dijo...

Un relato bonito y un enorme detalle dedicárselo a alguien.
Besos

virgi dijo...

Besos, Ginebra, guapa.

salambó dijo...

Me recordaste a una abuela así, encantadora, dulce, cariñosa, siempre enseñándome antiguallas y secretos cautivadores.
Besines muchos

Tesa Medina dijo...

Un relato delicioso, Virgi, e ilustrado con imágenes bellas y evocadoras.

Esas tazas que aparecen en la ventana...unhmm, ellas solas dan para un cuento.

Un beso,

virgi dijo...

Ya me hubiera gustado de disfrutar algo así...serápor eso por lo que me lo imaginé.
Pues besines

virgi dijo...

¡Ay, qué linda y entusiasta que eres, mil gracias otra vez!
Y muuuuuuuuuuchos besos!!!

Esilleviana dijo...

El arte en los objetos más comunes y de mayor uso, tal como en una taza :), es lo ideal para disfrutar de los pequeños momentos.
El relato entrañable de Sonia se hizo permanente cada vez que encontraba una taza radiante, logrando revivir la memoria de su abuela.

un abrazo :)

virgi dijo...

Esi, tesoro, gracias por venir hasta el alféizar.

virgi dijo...

Y un tazón de beeeeeeesos para ti!!!

edgar dijo...

Pues no sé como se me escapó esta tiernísima historia. Además he aprovechado para repasar otras. Ese lado tuyo de escribir acerca de imágenes siempre lo encuentro muy atractivo.

edgar dijo...

Acabo de recordar el del patinador en un lago de Gales (?) o el de la chica con las chimeneas detrás.

virgi dijo...

No era en Gales, apreciado Edgar, sino en Edimburgo, pero da igual, lo lindo es que recuerdes estas cosas.
Gracias una vez más.
Abrazo gordo.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Hay tanta sutileza en esta entrada que he entrado de puntillas, para no romper las tazas.
Besos.

virgi dijo...

¡Qué ocurrencia de tipo inteligente! me has hecho sonreír con profundidad, sí, de veras.
Te aplaudo yo ahora.