miércoles, 23 de mayo de 2018


Quizá la vida solo consista 
en aprender a cerrar puertas 
y esperar que se abran otras.



Texto y foto, Virgi

Casa del escritor Lezama Lima en La Habana

9 comentarios:

Isabel dijo...

No me lo puedo creer que pueda comentarte de nuevo el placer que me produce leerte y admirar esas precisas imágenes que tan bien eliges.
Que no soy yo de redes, lo siento, me parecen una bulla en la que cuando entro por algún requerimiento estoy deseando escaparme.
Me gusta el contacto de los blog porque los encuentros más personales, comprendo que es una mania mía, pero a estar alturas ¿qué quieres que te diga? Ni siquiera intento ya controlarlas.
Querida virgi, espero que algún día nos podamos concer en persona y decirte lo que te admiro.
Esto parece una carta, termino con abrazos.

Juan L. Trujillo dijo...

!!!Aleluya!!!. No sabes lo que me alegra reencontrarte. (Bueno, esa no es la palbra, te leo y disfruto de tus fotografías en cada entrada, aunque no puedo comentar). Y es un castigo ya que siempre tus publicaciones vienen plenas de una belleza , que te obliga a tomar partido y compartir sensaciones.
Abre las ventanas y déjanos que nos aireemos con la brisa fresca que nos trae tu blog.
Besos.

ñOCO Le bOLO dijo...

·.
Tiremos unos cohetes al aire. Se puede comentar...
El juego de puertas me parece estupendo. Que buena profundidad da ese pasillo... y ese suelo, de los que ya no se ven, apenas.
Sobre las puertas, mi reflexión va por el sentido de que la vida no es más que un camino en el que parir puertas y, sobre todo, cuidar que las puertas que se cierran sean las que definitivamente sea mejor dejarlas cerradas y bien cerradas.
Un beso, chicharrera.


La Mirada Ausente · & · Cristal Rasgado

virgi dijo...

Bueno, pues abrí los comentarios para seguir la línea de las puertas ;) Ahora en serio, Isabel, gracias por la alegría que pones en tu visita, también me encantaría encontrarnos más pronto que tarde.
A mí el blog me ha dado grandes cosas, aparte de practicar la escritura e idear textos para mis fotos, sobre todo me ha donado conocer gente maravillosa, de la que me siento muy cerca. Y tú eres una de las que me falta por abrazar, así que tengo la certeza de que llegará ese momento, que para eso llevamos ya muuuuuuuchos años visitándonos.
Mi abrazo súper cálido y alegre de este intercambio, luego voy por tu blog.

virgi dijo...

¡Oh, qué amable y cariños, Juan L.! Estas son las cosas que compensan del blog, la gente genial que he conocido gracias a él.
¿Sabes que ya llevo diez años en esto? En algún momento he pensado celebrarlo y colgar algo alusivo, pero no me he sentido inspirada.
Me conmueve lo que dices de la belleza de mis entradas, ay, señor, que más quisiera yo que fueran tan bonitas como dicen tus palabras. Mis fotos son del móvil y sin pensar mucho, lo primero que me salta a la vista y me impacta,
En fin, mil gracias, mil. Igual de besos.

virgi dijo...

Desde aquí oí esos cohetes, ya podías haberlos reservado para cuando volvamos a vernos, aunque no me extrañaría que tuvieras otros, con lo organizado que eres.
Cambiando de tercio, este juego de puertas lo encontré en la casa de Lezama Lima en La Habana; como verás este viaje va dando mucho de sí.
Cuando vayas, lo comprobarás.
En efecto, si cerramos una puerta, que sea una decisión pensada, no que querramos volver a abrirla en nada.
Abrazo y ganas de encuentro (todo llegará, sí)

Genín dijo...

Eso de esperar, como que no va conmigo... :)
Besos y salud

diego dijo...

Me encanta sentirme mosca y colarme por tu puerta bloguera cada vez que la abres :) La vida consiste para mí en cerrar las puertas de las habitaciones ya recorridas (aunque puedas volver a las mismas habitaciones, si quieres, colándote por la ventana u otras puertas), pero no cerrar nunca las puertas que se abren ante ti. Y nunca pensar que me he equivocado al meterme en una determinada habitación.

Te sigo, Virgi, con puertas abiertas y cerradas. Me encanta tu serie cubana. Un besazo desde mi pino (antes cueva)

Tesa Medina dijo...

Que efecto tan mágico tiene esta foto, Virgi, me encanta, dan ganas de adentrarse por ese pasillo y curiosear. ¡Cómo me gustan esos suelos!

Soy de las que si una puerta se cierra, se cierra para siempre... Prefiero seguir abriendo puertas nuevas y experimentar.

Regreso en otro rato, para seguir disfrutando de tu relato e imágenes del viaje a Cuba.

Un abrazo