viernes, 1 de mayo de 2009

Sillas vacías




Cada tarde, dos ancianos se sentaban a la puerta de sus casas a tomar el té. Llevaban así toda la vida, conversando al paso de los burros cargados, las muchachas en flor, las mujeres con la compra. Los niños corrían, saltaban, jugaban y se peleaban a su alrededor, livianos y alegres. Y ellos, ajenos a todo, recordaban y hablaban. Una mañana, el más viejo apareció plácidamente muerto en la cama. El amigo, al enterarse, salió a la calle, cambió de posición las dos sillas que habían compartido tantos atardeceres, se acostó y esperó la inminencia de la muerte.

Durante mucho tiempo, nadie osó sentarse en el lugar de los dos ancianos, así permanecieron bajo el sol abrasador y el frío nocturno. El viento del desierto, el mismo que acunaba las pirámides desde milenios, desgastaba la madera y gemía entre sus pliegues.

Así las encontré yo, en Gizeh. Así me lo contaron y así lo escribo.

15 comentarios:

Haideé Iglesias dijo...

Conviven en mi desde siempre dos tendencias, una es el amor por lo sencillo, y otra por lo complejo. Esta imagen cumple a la perfección la primera tendencia, y el texto la segunda. Vida y muerte, finito e infinito, esa dualidad que por vivir donde vivimos hemos aprendido desde la niñez. A unos les deja indiferentes y viven en ella como si de acostarse y levantarse se tratara -uno lo hace, no lo piensa- pero otros, entre los que me encuentro, ya saben que el en el sol no hay dualidad... estos dos ancianos son como el amanecer y el anochecer, estan y estarán siempre sin poderlo evitar y esas hermosas sillas recogidad al lado de un lugar donde se recoge agua me habla de cuan profundos son los caminos de lo sencillo.
Mi agradecimiento Virginia por esta entrada, si, aderezada con un abrazo emparejado :)

eva luciérnagas y zarzamora dijo...

Las antiguas historias egipcias estan llenas de sabidurîa.
Cuando dos sillas, dejan tal vacîo, nadie es capaz de llenarlo.
De hacerlo, habrîa que encontrar, otro ser, desdoblado, para empezar de nuevo, a ser dos yos.

Me encantô esta entrada.

Besos

La sonrisa de Hiperión dijo...

Viejas sillas para viejas calles.
Saludos!

virgi dijo...

Gracias a ti, Haideé, por tus palabras donde se trasluce una gran comprensión hacia lo que te rodea y una gran vitalidad también.

Eva, tienes razón, encontrar otro yo que te acompañe a sentarse en sillas como esas no es fácil. También muchas veces pedimos demasiado, no crees?

Gracias Hiperión por tus visitas y tus comentarios. Te las devuelvo con mucha frecuencia, muak!

edgar dijo...

Muy bonita historia, Virgi, ¿me podrías decir si es tuya? o no? Es que en un tiempo estuve interesado en historias de esa zona y nunca encontré nada así.

Ventana indiscreta dijo...

Si a una silla no la 'respaldan' verá como su tiempo acaba arrastrándose por suelo. Curiosa historia, pero no para desperdiciar unas sillas tan majas.

Besos.

Ñoco Le Bolo dijo...

Con la mirada atenta

Y así, todos tenemos un par de sillas. Todo sabemos que están ahí, para medir nuestro breve tiempo. Y puestos a ello, tengámoslas frente a frente, para cruzar las miradas.

...saludos.

CR & LMA.
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Miguel Baquero dijo...

Qué bonito (la historia y el modo en que la cuentas). Es curioso, siempre que voy al pueblo me llaman la atención esas sillas de enea que hay a la puerta de las casas, donde se sientan las ancianas a ver pasar el tiempo. Cuando después de varios meses llegan y no ves la silla de costumbre, sabes que algo ha pasado.

Enhorabuena de nuevo por la entrada

Thomas dijo...

Conmovedora historia. Bonita imagen. Te sigo.
Un saludo.

virgi dijo...

¡Hola Edgar! La historia me la contaron las sillas mismas, sólo tenías que leer las huellas impresas en ellas.

Sofía, ¿no desperdiciamos muchas veces cosas más vitales que unas sillas?

Muak a ambos desde mi sillón!

Fernando dijo...

Sólo los detalles de la vida pequeña, escondida, que llevamos nos pueden dar una pizca de eternidad, o de ser recordados durante más vida que la vida.
Preciosa historia. Tanto como la imagen.
Un saludo.

virgi dijo...

Un premio inesperado vuestras visitas. Gracias, Ñoco, M. Baquero, Thomas, Fernando.
Sigo vuestras pistas, crezco con ellas. Besos, besos, besos, besos.

XuanRata dijo...

Una imagen de recuerdos que se resisten al olvido, dos presencias al sol. Sillas que ya no son para sentarse sino para sentirse.

LOLI dijo...

va a ser dificil olvidar una historia así

virgi dijo...

La verdad no esperaba más visitas en este post. Gracias Xuan y Loli, sigo sus pistas.