sábado, 15 de agosto de 2009

La joven del pelo rojo



La encuentra cada día en la Academia Colarossi. El pelo le brilla al sol de la mañana como una fragua al rojo vivo. Es una muchacha, poco más que una adolescente, pero en su manera de andar y en sus ojos como almendras azules, se adivina una seguridad que lo hipnotiza.
Unos días lleva el pelo recogido, otras en una fecunda trenza a la espalda, también suelto, melena de león al viento en los puentes de París.
La imagina en una bañera de patas de bronce. Y de su pelo, cae una lluvia de gotas, rojas también. El agua se torna como la sangre. Pero la mujer luce una blancura de fruta recién pelada.
La ve en una roca de basalto negro. Y el pelo cubre sus hermosas líneas, desnudas sobre la piel de piedra.
La contempla un instante bajo la marquesina de una tienda. Y los mechones del cabello, ahora polvo de ladrillos romanos, la envuelven de la cabeza a los pies.
La piensa entre sus brazos, mientras su cabellera se desparrama por los bordes del sillón. Ella sonríe, lejana e inaccesible, y sus dientes son también rojos. Hasta cuando sueña que la besa, expande una luz como de incendio, de fuego entre los dientes de fresa.
Quiere pintarla, necesita trazar sobre un lienzo el mapa de su cuerpo.
Una tarde, mientras espera el momento en que aparezca, para leer, en la distancia que los separa, una nueva imagen, festoneada por la iridiscencia arrebatada de su pelo, la muchacha cruza la calle y se acerca hasta él. Lo mira, tranquila, parsimoniosamente. Las comisuras de sus labios parece que se alargan un poco. Él deja el periódico sobre la mesa, se levanta, la enlaza por la cintura y se alejan abrazados. Por los puentes de París, van soñando con bañeras de patas de bronce, rocas al borde del mar, sofás aterciopelados.
Aún no saben que los incendios serán reales.


Autorretrato de Jeanne Hébuterne (1916), compañera y musa de Amedeo Modigliani.
Se suicidó después de la muerte del pintor. Él la pintó en una veintena de cuadros.
Museo Thyssen Bornemisza (Modigliani y su tiempo)
Association des Amis du Petit Palais, Ginebra

(dedicado a Carmen Pascual y su blog fértil y generoso)

38 comentarios:

carmensabes dijo...

Belleza a raudales, inundan mis sentidos en esta madrugada tenue y opoca, que permanecía sin brillo y sin color.
Ahora es diferente, tus palabras, recordar a Jeanne Hébuterne, es memorizar a una mujer especial, tan corta fue su vida, tan intensa...
Su pasión y su mente tocada por el amor y la soledad imaginada, la llevó al fatal desenlace.

Una descripción exquisita, como solo podías hacer tú-ha convertido mi noche gris, en una noche llena de matices y sensaciones.

Virgi, querida, has hecho algo tierno y precioso, que guardaré como la joya que es.

Un abrazo de tipo amiga-hermana. Sabes? de esoS que se dan con tanta fuerza.

marichuy dijo...

Wow Virgi

Que texto más hermoso e intenso.

Y qué historia la de éste par. La vida de ella siempre se me ha hecho un poquito triste. Pero aun así, pese a ser más recordada por haber sido la musa de Modigliani, Jeanne siempre me ha parecido una mujer muy interesante.

Un beso

ybris dijo...

Fueron reales los tales incendios.
Una belleza de entrada la tuya.
Quizás sea ese el mejor modo de mostrar el amor: imaginar a quien se ama y encontrar esa imaginación en la realidad.

Gracias por tan bellas palabras, Virgi.

Besos.

Jin dijo...

este texto es bellísimo, Virgi! gracias por tu regalo de hoy, me ha conmovido también pensar que pensabas en esa Jeanne, tan callada, tan fugaz...
abrazote admirado

José Ignacio dijo...

Precioso y triste a la vez. Fantástico, Virginia, me encanta tu blog. Gracias de nuevo, eres una tía bestial (nunca mejor dicho), salu2 nacho, ah, Adal ya actualizó su blog.

iliamehoy dijo...

Poesía en rojo,hermosa e incandescente.Un recorrido por los cinco sentidos.
Ahí va mi sonrisa.

Federico García Barba dijo...

Ya se sabe, las mujeres son la perdición de los hombres.
Como en la película del mismo título de Arturo Ripstein.
Bonito relato imaginado y bien narrado.

Tinta de aterrizaje dijo...

Los incendios como dos partes (no siempre): la hirviente/ferviente y la doliente. Pero ya dije, no siempre esas dos partes.

Besos.

Carolina dijo...

Hermoso y todo muy rojo!!!

de casualidad te encuentro
ahora no me voy

Alfonso dijo...

gracias como siempre por tu belleza y genrosidad para con tus fieles lectores

TriniReina dijo...

Se suicidó por amor o por soledad...

Qué texto tan rico y hermoso. Qué románticismo en cada escena. Dos que se desean en la distancia y que deciden prender el fuego que a los dos envuelva...en rojo.

Precioso

Besos

zayi dijo...

la historia de amor de Amadeo Modigliani la conocí gracias a David ( un gran amigo ), la he visto más de dos veces y siempre termino enamorada de ese amor real y valiente... se suicidó porque no podía vivir sin él y un hombre que inspire eso, debe ser el mejor del mundo...Amadeo tenía sus defectos, pero hacía que se sintiera como una diosa...pocos hombres logran hacer eso en una mujer...era un hombre que si estaba con cien, a cien hacía sentir como reinas... algo muy poco visto en los picaflores de hoy en día...
Excelente texto...me ha gustado el protagonismo del pelo en cada trozo y me he llevado la sorpresa de ver en quien te has inspirado.
Bravo!!!
Besitos.

Ñoco Le Bolo dijo...

… con la mirada phoetica…

La conozco. Modigliani es uno de mis favoritos.
Tu retrato del retrato es magistral.

... Un beso

CR & LMA
____________________________

Lu dijo...

Sólo Modigliani podía captar así esa pasión: en el rojo y la repetición.
Q amor aquél...q amor..

virgi dijo...

Carmen, me hacía mucha ilusión dedicarte esta entrada. Ya sabes que tu blog me es necesario. Un abrazo grande, grandísismo.

Me alegra tanto que te guste, Marichuy. Personas increíbles que nos hacen la vida más bella, a pesar de su tristeza, paradojas!

Mil gracias a ti, Ybris. Tus palabras me halagan, con lo genial que escribes. Un abrazo en rojo.

Jin, también una satisfacción tu comentario. Y que lo tomes como un regalo es una bella devolución que me haces.

Una estupenda sorpresa tu visita. Besos a tu entusiasmo, J. Ignacio

edgar dijo...

La obra de Modigliani es maravillosa. Ví una exposición suya, espléndida, en Londres hace un par de años y me gustó aún más.
Te felicito por ese bello texto que has creado.

Tempero dijo...

Un elemento como el iris y la pupila (importantísimos en la pintura) hace de este Autorretrato de Jeanne Hébuterne que el cuadro nos atrape. Tu relato tiene gran capacidad de ignición dado, sobre todo, por tu forma de concluirlo y, a la vez, dejarlo abierto.

Besos.

Fero dijo...

maravilloso.
Tienes magia en las manos, en las letras, en la mente.

un abrazo.

virgi dijo...

Ilia, no había caído en lo de los 5 sentidos, ¡me encanta! gracias gracias.

Esa peli de AR no la he visto, algún otro par sí. Duras y desesperanzadas. Te mando un beso, Federico.

Tinta, también los incendios que se consumen sin aprovecharse debidamente ¿no crees?

Pues me alegra que te aposentes, Carolina, keep in touch, muak!!!

Alfonso, gracias a tí por ser, estar y venir. Besos, esperaba tu vuelta, sííí!!!

virgi dijo...

Hola Trini. El rojo parece que se presta para estos amores, definitivos, únicos, trascendentales. Un abrazo

Gracias Zayi, por tu comentario vivo y rico. Un placer para mí, así que te mando un beso de volcán cercano.

Bueno, Ñoco, pues también mil gracias por tu visita. Y besos por esos hilos de plata. Que sean muchos más, una hermosa urdimbre.

Un amor terrenal, enorme, sin concesiones. Así dejan estas huellas. Muaks oceánicos, Lu.

jorge dijo...

En las paredes de mi casa tengo tres de los retratos que Modigliani hizo de Jeanne.

Increible pensar que ella no se sentia con fuerza de vivir sin el.

Tu escrito es precioso, y que se lo dediques a Carmen muy apropiado.

virgi dijo...

Edgar, gracias una vez más por tu fidelidad. Un abrazo grande.

Me ha gustado lo de ignición, Tempero. Me aplico en la vastedad de tu lenguaje, siempre nueva.

Te devuelvo duplicado el abrazo, Fero. Tus comentarios son concisos, como lo que escribes, pero rotundos. Montón de gracias.

Jorge: es que el blog de Carmen revela una labor inmensa. Un beso desde el Hope, cerca del mar

sue dijo...

Muy interesante, no tenía ni idea de toda esta historia...eres genial para dibujar cuadros y vidas con palabras.
Genial!

Calipso dijo...

Aun no sabe que los incendios seran reales...

Me pone los pelos de punta, me lleva, me mece, realmente arrebatadora la precision con la que describes, me encanta!

Un abrazo!!

TORO SALVAJE dijo...

Que delicia leerte.
Me eleva el espíritu.
Gracias.

Besos.

edgar dijo...

Hola Virgi,
vuelvo de nuevo porque gracias a tu post he conocido mucho más a Jeanne H. Gracias

Ladrón de Guevara dijo...

Antes de nada, gracias por pasarte por mi blog y dejarme una huella.

Me ha gustado el relato, gracias por dejarlo para quienes nunca lo habíamos leído.

Un saludo.

Diana L. Caffaratti dijo...

Estuve frente a un cuadro o leí un poema?
:)

Soledad.B dijo...

Gran y especial manera la que tienes de expresar es como si estuvieras dibujando con un pincel dando color a tus letras,un espacio maravilloso,espero volver .

Un saludo.
Soledad.B

virgi dijo...

Hola Sue, para hacer el texto también yo aprendí cosas que no sabía. Un abrazo, besos a tu interés, muak!

Lindas palabras, Calipso. Me alegra verte por aquí, gracias y besos en la madrugada.

Hermoso comentario. Un placer siempre leerte, Toro. Besos, también para Justi.

Cuando alguien aprende gracias a algo que he hecho, me siento muy feliz. Edgar, te agradezco que vuelvas para decírmelo.

La sonrisa de Hiperión dijo...

"Por los puentes de París, van soñando con bañeras de patas de bronce, rocas al borde del mar, sofás aterciopelados. "


Nos has dejado una imagen maravillosa.

Saludos y un beso!

Gwynette dijo...

Tu relato es tan cinematográfico!..lo he visto fotograma a fotograma.
Es una história larga de amor, la de Jeanne y Modigliani. Dicen que nunca la vieron reir, y que tuvieron una hija que nunca cuidó. Quizás su corazón estaba demasiado lleno por un único amor...

Besitos

-Pato- dijo...

Extraordinaria la belleza de tu relato.
Me volví roja como ella :)

Un saludo.

virgi dijo...

Gracias a tí también por venir, L. de Guevara. Muy bello tu texto al alpinista. Un abrazo

Ya ví el vídeo de la minería. Muy bueno. Geial que lo hayas colgado. Un beso, Diana.

Yo seguro te sigo y te espero, Soledad. Besos y besos a tu visita.

Hiperión, tan prolífico y tan atento con los demás. Un abrazo, gracias.

Para hacer el texto, estudié cosas que no sabía, como que esa hija que nombras, la recogió una hermana de ella y de mayor escribió un libro sobre Modigliani. Seguramente le ayudaría a entender el amor y la muerte.
Gracias Gwynette, un abrazo grande.

Ya leo tus palabras, igualmente rojas. Pues en rojo te mando un beso y mi agradecimiento, muak!

Shandy dijo...

Virgi, visualicé con tu texto secuencias de "Los amantes de Montparnasse" ( cuando están en la academia, los primeros encuentros...), pero las vi en color!
Qué plasticidad tienen tus relatos.

Bohemia dijo...

para mi la chica del pelo rojo siempre será mi cuñada y su leonina melena...

bss

Fernando dijo...

Qué intensidad, Virgi.
Me asombra la cantidad de registros que manejas en tus escritos.
Quizá saber de aquellos incendios nos provoca un mayor revuelo a quienes los contemplamos.
Me alegro mucho de poder estar por aquí de nuevo.
Un abrazo.

virgi dijo...

Shandy, Bohemia, Fernando: mucho que me alegra ir hacia atrás y verlos por aquí. Tantas gracias y más besos