domingo, 22 de febrero de 2009

Cantan los mirlos

Sobre el rumor de la ciudad, cantan los mirlos.
Entre la fronda de los laureles de Indias, 
por encima del ras ras del barrendero, 
del ulular de las sirenas,
los frenazos nocturnos y los derrapes en las esquinas,
cantan los mirlos.

En su pequeño mundo de ramas y follaje,
saltan y brillan, negros y amarillos.
Buscan migas, gusanos, gráciles gotas de agua sobre las hojas.

Y la vida sigue en la plaza,
gente que duerme en los bancos,
gente que pasa y canta,
un hombre paseando un perro.

Los mirlos cantan en la noche.
Clarean con la mañana,
abriéndose a la primavera.

Cantan los mirlos
y su canto de azabache y oro
transforma la noche en un jardín oscuro,
donde me pierdo entre sueños.


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