jueves, 28 de julio de 2022

Tesón



¡Toca algo más divertido!
¡Nos tienes hartos!
¡Cállate de una vez!
¡A ver si te mudas!

Lourdes no acababa de acostumbrarse a los insultos y gritos de los vecinos. Eran tan opuestos a la delicadeza de las notas, al sonido rumoroso del arco sobre las cuerdas, que no concebía tamaños despropósitos. 
Su pecado tenía que ver con el violonchelo y la vecindad se lo echaba en cara una y otra vez.
Acabó yéndose, con ella se fue la Música.

Por si volvía, dejó el instrumento. 

Allá toca el oboe. 



Texto y foto, Virginia

(Ventana emplomada, Beguinario de Lovaina, Bélgica)