martes, 22 de septiembre de 2009

Lamento de un violonchelo




Como un lamento.
Como un gemido entrecortado, su voz.
Y las notas del violonchelo parcheando el dolor.
No se oía en la sala ningún ruido, sólo la voz de su alma y el sonido grave del instrumento.
Era delgada, rubia y sonriente, y cuando tocaba, se fundía con la madera, con las cuerdas, con el arco. Veías una cascada de pelo sobre el chelo y un sonido de llanto que le salía del pecho.
Así tocó un rato. Y me transformó el mundo. Comencé a seguirla donde tocase. No tenía yo problemas económicos y el tiempo me sobraba.
Me sentaba en el centro de la primera fila y sentía como vibraba para mí.
Cuando su figura delicada emergía sobre el escenario, nada existía alrededor.
Los quejidos guturales que acompañaban sus manos, desplazándose por el puente, me trasladaban a lugares ignotos, sentimientos ancestrales, cuando la humanidad lloraba frente a la vida. Me parecía un ser lleno de todos los seres que hemos sido, la aleación imposible del tiempo y el espíritu. Venido de otro lugar, de otro espacio. La veía levitar, quizá como un ángel.

Una noche, en un auditorio a rebosar, me guiñó un ojo, sonriéndome. Ya no pude oírla, ni ver sus dedos presionando las cuerdas. La percibí tan terrenal, tan capaz de amar y odiar, de dormir y comer, de bostezar o ir de compras, que me levanté de la butaca y me fui corriendo.
No he vuelto a oírla, no sé nada de sus manos, ni de su cabellera acariciando la curva de la madera.
Tampoco del manantial de su voz atemporal entrando en mi vida.
Ya no oigo música, ni acudo a conciertos. Me quedé enzarzado entre los lamentos del ángel que tocaba el violonchelo para mí.




(Por Sol Gabetta y su solo de violonchelo, estremecedor)

Dama sentada frente al virginal (detalle)
Jan Vermeer, 1674
National Gallery, Londres

48 comentarios:

Giovanni-Collazos dijo...

Me gustó este texto, muy bien escrito.

Gracias por pasarte por mi blog y leerme.

Abrazos.

Gio.

marichuy dijo...

"No he vuelto a oírla, no sé nada de sus manos, ni de su cabellera acariciando la curva de la madera"

Ah, qué lamento más hermoso, Virgi Y el lienzo de Jan Vermeer, maravilloso. Las imágenes que pones, como siempre, en perfecta sintonía.

Un beso

Mayte dijo...

Logras una magia que a mi me mueve -y conmueve- enormemente, hoy he leído tantas cosas bellas que me impresiona tropezarme con palabras llenas de emociones tan bien dichas y sentidas.

Un bikiño Virgi.

TORO SALVAJE dijo...

Que bien descrito.
Es como si los hubiera visto.

Saludos.

ybris dijo...

Una impresión duradera.
Aunque no hayas vuelto a oírla sus huellas han sido profundas.

Besos.

TriniReina dijo...

Quizás algo así suceda cuando se nos corresponde al deseo...

Es un texto con una prosa exquisita.

Besos

Tesa dijo...

A mí, sólo con leerte me ha parecido escucharlo.

Y con ver ese cuadro, tan hermoso.

Saludos

àngelpvico dijo...

Eres tan trabajadora y yo tan lento, que cuando voy a escribirte un comentario, tu ya has escrito dos post nuevos.
Yo soy de la generación visual. Nos guiamos por lo que nos dicen las imágenes por encima de lo que relatan los textos. Lo que tu consigues es equilibrar esos dos mundos. En cualquier caso te haré un resumen de mis visiones solapadas. Respecto a Coubert te recomiendo busques por ahí su auto-retrato, el que encabezaba su retrospectiva en Montpellier el año pasado. Respecto a tu niño de incognito le sobra lo que a muchos nos falta naturalidad y respecto al chelo de Vermeer, siento al leerte, la misma música que impartiría la modelo del maestro.

iliamehoy dijo...

Casi pude sentir el roce de esa cabellera en la madera, y ese llanto tan de dentro....
Un susurro al alma, que adormece por unos momentos los demonios .
Una sonrisa

carmensabes dijo...

Muy hermoso, cuando idealizamos algo tanto... luego la realidad nos bloquea.

Interesante texto, me parece que esto nos pasa mucho. Una tendencia a no valorar a la persona tal y como es... queremos tal y como nos guataría que fuera. eso es imposible.

Por otra parte el texto me encanta por su plasticidad armónica y el sonido divino que llega a nuestros oídos.


Un placer pasar a verte Virgi, aprendiendo siempre contigo.

Filoabpuerto dijo...

Es precioso, Virgi !
Sólo los "ángeles" que llevamos dentro pueden lamentarse tan dulcemente y el violonchelo lo sabe.

Un abrazo

Merce

JOSE dijo...

Lindas palabras, todo lo describes genial. Es un placer seguirte.

virgi dijo...

Es que es un placer leer, Gio, saborear la manera que tienes de plasmarte.
Un abrazo, gracias a ti

¡Qué decirte Marichuy! A mi también me encanta visitarte. Es increíble este medio, tan lejos y poder estar tan cerca. Un beso

Pues bikiños para ti, Mayte, que entren por esa ventana delicada que nos abres. Muak y muak!

Toro, la violonchelista es realmente alucinante. Te pone los pelos de punta.
Un abrazo, de los grandesgrandes

virgi dijo...

Ybris, son esa clase de impresiones que no olvidas. Fue un momento impresionante, hace ya meses, pro anoche se me ocurrió la historia.
Un beso

Mil gracias , Trini, por tus palabras. Sigo las huellas delicadas que vas dejando.

Fue muy hermoso, Tesa, la violonchelista me hipnotizó en aquel momento. Un abrazo, me gusta visitarte

Hoal Ángel. Cada uno con su ritmo. Yo ahora espero a tu próxima entrada, irónicamente lúcida, seguro. Me haces pensar con ellas. Un abrazo, gracias por venir...¡ah! el autorretrato de Courbet es genial, ya lo conocía. Bueno, él fue un tipo especial, hizo grandes cosas.

virgi dijo...

Ilia, si andas por aquí es que las cortinas ya no están, no? Me alegra suponerlo. Un beso grande, ya te mandé otros cariños antes.

Lo que ya escribí antes, Carmen: fue una experiencia increíble. Y ahora, después del tiempo me inspiró ese pequeño texto.
Contigo sí que aprendemos, gracias y ternura

¡Hola Filo! tiempo sin verte. Yo he entrado en el blog pero lo veo siempre igual...¿es que tú vienes de otro lado? Besos, ya me dices para seguirte

Jose, qué rapidez! Y eso que parece que descansas serenamente sobre la arena. Gracias por tus palabras. Un abrazo

Athena dijo...

Me encantan los violonchelos.
Si eres capaz de vibrar con una cuerda es que eres capaz de vibrar con el resto de las cosas.

Un besico

XuanRata dijo...

El guiño era la nota de otra melodía diferente para la que tal vez sus oidos no estaban preparados. La bella intérprete era en realidad un instrumento más a los ojos del espectador: verla convertida en autora de su propia partitura rompió el pacto no escrito en que consiste el guíón de todo escenario. Tal vez, si un día la casualidad los reune en plena calle, sin instrumentos de por medio, suene una música diferente.

La delicadez del chelo sonó en tus palabras.
Un abrazo.

Marien dijo...

Me gusta tu manera de describir un momento mágico, disfrutado y gozado, también la manera en que perdio la mágia, no el angel, pero si el encanto, dejo de ser especial.
Besos

Ventana indiscreta dijo...

Te dejo, si te vale, el lamento de un barco en la voz de un contrabajo:

http://www.goear.com/listen/d8f26af/Cante-del-barco-renaud-garcía-fons

Y de paso, para complementar tu entrada una mía de hace unos meses. Seguro que te gustará la música y el contrabajista que en muchos momentos se acerca a un violonchelo.

http://estar-al-acecho.blogspot.com/2009/06/renaud-garcia-fons.html

Besos.

Miguel Baquero dijo...

Muy bonito. Muy delicado. Enhorabuena

Cindy Muñoz dijo...

aaaah... se hizo humana...

La ley del deseo...

Creo que asi le llaman...

Bello

Abrazos siempre de Agua...

La sonrisa de Hiperión dijo...

Precioso el texto. Pasé a echar un ratito de lectura y como siempre que paso por aqui: GENIAL.

Saludos y un besazo

Fernando dijo...

Violoncelista...
Estoy escribiendo una historia en la que ella es chelista. Pero no tendrá tanta poesía...
Una preciosidad.

eva-la-zarzamora dijo...

A veces, la más, es mejor dejarse llevar por la música, la poesía o los escritos y no indagar en el alma de quienes los inspiraron..
Se rompe el encanto en múltiples ocasiones. Otras, no obstante, revelan el alma de quienes las escribieron y sus escritos, quedan en un segundo plano.

Besos, Virgi, gracias por todos tus comentarios.

edgar dijo...

Muy emotivo, Virgi.
Visito pocos blogs y el tuyo es uno de ellos.
Un abrazo

edgar dijo...

Vuelvo porque acabo de oir a Sol Gabetta en youtube y me ha impactado.
Gracias por enseñámela

sue dijo...

El violín siempre me ha parecido un instrumento muy romántico y melancólico. Me hubiera gustado aprender a tocarlo o tener a alguien cerca que lo tocara para mi. Sin embargo, al leer tu texto es como si lo escuchara, de tan bien que lo describes. Con esa delicadeza tuya tan particular.
Gracias por el regalo.

Un beso.

virgi dijo...

Es hermosa la música, Athena. Aún más cuando se toca con alma.
Un beso...o varios

Alegría y gracias, Xuan, por acercarte. Sabes que sigo esas metáforas delicadas que cuelgas. Un abrazo

Hola Marien, siempre me alegra leerte, en tu casa o aquí. Un beso grande. Que la música suene para nuestro deleite.

Gracias Sofía, precisamente lo conocía por esa entrada a la que aludes. Muak!

Haideé Iglesias dijo...

Cómo si no tocar un chelo, el instrumento que requiere de una entrega y acogida de cuerpo entero...
Cuanta contradicción: ancestral/ terrenal; todos los seres que hemos sido/ dormir y comer; aleación imposible del tiempo/bostezar, ir de compras... Nos podemos incapacitar tanto por nuestras limitaciones, por pensarnos superiores, capaces de interpretar más allá de lo que generosamente se nos ofrece... Pues sinceramente, quien quiera que sea el-la protagonista, se ha pedido la oportunidad de conocer en que consiste la esencia del ser humano, llegando entonces a comprender eso que había captado en un principio: que le transformó el mundo. El problema de pensar demasiado :) ¡Qué miedo nos da la libertad!

Buen juego de palabras, lo he seguido con gusto, a pesar de lo dicho :)
Y, gracias porque me has dado la oportunidad de conocerla. He encontrado un video en Youtube que me ha parecido una joya. De nuevo gracias.
Un abrazo

virgi dijo...

Gracias, Miguel. Yo me lo paso muy bien cuando te leo. Besos y sonrisas

La ley del deseo suele desilusionarnos más tarde o más pronto. Muak, Cindy, muak

Me alegra tu entusiasmo, Hiperión.
Un abrazo, voy a verte ahora mismo, ya habrás colgado 5/6 cosas nuevas, seguro

¿Qué decirte Fernando? Parecida pregunta te la acabo de hacer en tu blog. Que me has dado una gran alegría sabiendo que estás liado. Y encima tienes el detalle de pasar por las anteriores. Me has dado una gran satisfacción, montón de gracias y besos

Fernando dijo...

No es detalle, es placer egoísta, nada más ;)

virgi dijo...

Pues seguimos con las gracias, querida Eva...ésto es como el tenis...o como el ping pong.
Bueno, a mi encanta visitarte, eso está más que claro...MUAK !!!

¡Ay, Edgar, tu fidelidad es mucho!
Besos, a ver cuando te leo en tu blog!

Hola Sue, te mando un frasco de sales y sonrisas para esa bañera tan sugerente...¿tienes el portatil cerca para que te lleguen antes? Baci

¡Qué bueno que ya la hayas oído y que te haya gustado! me alegra un montón. Un abrazo grande, Haideé

De egoismo nada, Fernando. Eres un sol, me llegan hasta aquí los rayos.
Más besos, gracias, chiquillo

virgi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
edgar dijo...

Pues casi pienso como Fernando (hola Fernando!): vengo por placer, por éso vengo siempre. Así que sigue escribiendo.

Enrique Sabaté dijo...

La humanidad se equivoca si deja de llorar ante la vida.

Conmovedor el texto.

Tinta de aterrizaje dijo...

Veermer, tu relato y el lamento me llevan, sin querer, a la excelente novela de Patrick Süskind. 'El contrabajo'. Recomendable.

Jin dijo...

bello, bello.

todos los seres que hemos sido... tantos!

Shandy dijo...

Una historia llena de magia y belleza, pero melancólica y con sabor agridulce. Tal vez sólo en el arte podemos encontrar ese ideal de perfección. Las princesas se convierten en cenicientas cuando toca la última campanada y los principes azules en sapos.
Nos refugiamos en el arte para compensar nuestra imperfección, que nos hace terriblemente más humanos.
En este bello texto hay una punzada de dolor. Se la humaniza a ella, pero también a él. Es un inesperado final para el lector que le devuelve a la realidad, aunque parezca lo contrario. Los ángeles sólo existen en el reino de los cielos y de los sueños.
Pero quedan las notas de ese chelo y la magia de este relato...
Un abrazo.

Ñoco Le Bolo dijo...

___________________________________________
… con la mirada atenta…

También disfruté de Sol Gabetta.
El texto es delicadamente trágico.

... un beso desde CR & LMA
___________________________________________

El Lichi dijo...

Un gusto pasar x acá y encontrarme un texto de esta excelencia... repleto de imagenes sonoras q me recuerda los sublimes discos q escuchaba mi madre las tardes de verano, tomando mate bajo la sombra de un pelonero... Gracias por evocar ese sentimiento con tus mágicas y trasparentes palbras... extrañamiento...

Muy buena entrada!

Saludos cordiales y algunos abrazos afectuosos de los q vuelan tímidamente...

virgi dijo...

Y yo feliz de que alguien más disfrute de ella. Un beso, Edgar

Precioso comentario me has dejado, Enrique, montón de gracias por esa frase tan bella.

Gracias, Elisa, por la recomendación. Lo tengo en casa y lo leí hace añísimos. Voy a revisarlo porque en ese momento me dejó una sensación algo extraña, muak!

Cierto, Jin...¡y los que seremos!
Un abrazo tierno, azul y de papel delicado, como tú

virgi dijo...

Gracias enormes, Shandy, por la dedicación que le pones a los comentarios. Siempre que llegan sé que voy a leer algo hecho a conciencia.
Un abrazo

Una satisfacción que la hayas escuchado. A mi me impresionó mucho en directo, tan frágil y sonriente, para luego imapactarnos con el solo que regaló.Besos, Ñoco

EL Lichi: una sorpresa tu visita, te la devolví con alegría. Muaks desde la otra orilla, gracias

ZenyZero dijo...

Las vibraciones pueden ser volutas deshaciéndose en los oídos. Una densidad de vida invisible que opaca el oído y lo convierte en la penumbra de un sueño encatandor. Los sentidos fraccionados en los compases de un tiempo de otra dimensión.
Sólo cuando el aire se desploma sobre la madera, ésta cruje y somos nosotros los que recogemos las astillas. No queda nada. Quizá.

Muy bonito. Me encanta el cello, por cierto.

Un abrazo
Chuff!!

zayi dijo...

te aplaudo linda!!!! me ha encantado mucho porque me recordó a una representación que ví un día de : "El día que me quieras". Amé a uno de los personajes porque logró hacerme llorar como una loca y durante los tres días que se presentaron estuve en primera fila viendo la obra...el último día, aquel hombre se acerco a mi y cuando me hablo,no sé lo qué pasó pero no me pareció el mismo... fue como un chasquido de dedos aquella voz que me despertó del sueño que vivi durante seis horas de mi vida...luego me sentí muy tonta pero ahora que te leo, veo que esas cosas pasan....
Besitos.

zayi dijo...

ups! me emocioné tanto que olvidé los acentos... sorry
Otro besito

jorge dijo...

Lo que me atrae de los artistas de cualquier especialidad es su capacidad ded trasmitir.

Lo que es evidente que hizo la violonchelista contigo.
Lo que es evidente que hace tu texto con nosotros.

¿La huida de él? Nunca acompañes a quien no te quieres por lo que eres. Al que te convierte en una imagen ideal.

Ella es valiosa. El, no

Jeanne dijo...

Me gusta el Cello por encima de casi todos los instrumentos.

Creo que tiene una voz que lo hace infinitamente superior.

Un saludo.

J.

virgi dijo...

¡Sorry, sorry, sorry!

Zeny, Zayi, Jorge, Jeanne: con las gotas en el cristal repaso comentarios y los encuentro ahora.
Hermoso saber que me escribieron mucho después. Menos mal que he vuelto. Gracias a los cuatro, música y amor